Laura Artemisa entendió que hay proyectos políticos, como el suyo, que no terminan por cristalizar por diferentes cuestiones internas y externas.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
A Laura Artemisa García le sobra altura política y dignidad.
Pocos son los y las políticas que saben cuando bajar el telón sin la necesidad de recibir tomatazos o abucheos. De hecho, la mayoría son viles ambiciosos que prefieren hacer todo tipo de ridículos antes que perder la oportunidad de buscar un cargo de elección popular aunque sus posibilidades de triunfo sean nulas.
Cuántos y cuántas candidatas no hemos visto perder el decoro y la dignidad en las calles y terminar como el hazmerreír al final de la jornada electoral con el conteo de las boletas.
Este no fue el caso.
Han habido candidatas que no han ganado ni en su colonia. Tan solo falta revisar los resultados de las últimas elecciones intermedias en Puebla.
“La Maestra” Artemisa supo interpretar muy bien en qué momento tirar la toalla.
Sin obesesiones ni rencores.
Optó por la institucionalidad y –como ella mismo lo precisó en sus redes sociales– antepuso la lealtad hacia el gobernador antes que sus intereses personales.
La dimisión de García Chávez como aspirante de Morena a coordinadora municipal de los Comités de Defensa de la Transformación en Puebla capital no sucedió hace un par de semanas ni siquiera hace un mes, como muchos de sus seguidores piensan y sus periodistas afines quisieron informar.
No, esta decisión fue tomada a principios del presente año cuando se dió cuenta que sus números no aumentaron lo suficiente y que su curva de crecimiento llegó a su tope sin siquiera acercarse al alcalde Pepe Chedraui. Después vino el “caballazo” de Gabriela “La Bonita” Sánchez, quien en apenas un semestre la superó en conocimiento, opiniones positivas e intención al voto.
Además, le arrebató la silla como la ‘tapada’ del armentismo.
Laura Artemisa entendió que hay proyectos políticos, como el suyo, que no terminan por cristalizar por diferentes cuestiones internas y externas.
Tuve la oportunidad de platicar en tres ocasiones con la secretaria del Bienestar del gobierno del estado y encontré en ella una mujer extremandamente inteligente, con una sensatez poco vista entre el círculo rojo y con pies de plomo.
Sin embargo, en mi particular punto de vista, el principal error de “La Maestra” Artemista estuvo en la integración de su equipo compacto, que fue el que realmente la llevó al fracaso en su intento de buscar abanderar a Morena en la Angelópolis.
El 19 de agosto del 2025 fue la fecha clave en la que todo colisionó.
Y es que ese día en el que García Chavez, a la sazón presidenta del Congreso de Puebla, inauguró su casa de gestión arropada por el gobernador Armenta, por el nucelo más cercano al mandatario poblano y por todo el resto del grupo.
La bendición fue más que clara: Artemisa era la alfil de Armenta Mier.
Pero esto provocó la soberbia del equipo de la entonces diputada local.
Sus cercanos bloquearon a las personas más cercanas y eficaces del gobernador y comenzaron una batalla interna innecesaria y que a la postre le costaría muy cara a la entonces ‘carta marcada’ de Alejandro Armenta.
No solo eso, sus asesores en comunicación encapsularon a “La Maestra” y la acercaron con un grupo de comunicadores, que en la interna del 2024 apostaron el todo por el todo por Ignacio Mier.
Tres fueron las personas responsables de la pésima estrategia de aire y en redes sociales que llevó al fracaso a Laura Artemisa García: Jéssica Baltazares, su enlace de Comunicación Social; el empresario Víctor González, dueño del portal de noticias Paralelo 19; y el periodista Luis David García, director editorial de dicho periódico digital y publirrelacionista de otros políticos como Raymundo Cuautli, y en su momento de Nacho Mier o Víctor Coreau Galeazzi.
Esta triada fue la encargada de crear el podcast “Examen Sorpresa”, que apenas alcanzaba las 100 interacciones en Instagram o Tiktok, de repartir el dinero a diferentes columnistas o directores de medios, de la campaña negra en contra de los periodistas que criticaban a la exlegisladora o en contra de los propios integrantes del gabinete de Armenta como Javier Sánchez Galicia o “La Bonita” Sánchez; y del pautado en redes sociales para hacer crecer a la entonces aspirante.
Falta decir que su estrategia jamás despegó y –por el contrario– no supo potencializar los muchos atributos de Artemisa, quien también cometió el error de no ponerlos un alto a sus colaboradores.
Además, un par de encuestadores de la aldea le mostraron sus sondeos ‘cuchareados’ para engañarla y jurarle que ya contaba con números para pelarle del tú a tú a Chedraui y a “La Bonita”.
Ellos son los principales responsables del fracaso de García Chávez como asesores y encargados de su comunicación.
Después vinieron los errores políticos como lo fue la entrega de artículos personalizados en la visita de la presidenta Sheinbaum con motivo del desfile del 5 de Mayo; su exagerada promoción en anuncios espectaculares a pesar del veto del CEN de Morena y de Palacio Nacional; y sus conflictos cada vez más recurrentes con las personas más cercanas al gobernador Armenta.
Insisto, la caída de Laura Artemisa, para los que realmente investigamos y cruzamos diferentes versiones de la fuente política, no fue sorpresiva ni repentina.
Todo fue una suma de errores.
El manual perfecto de cómo perder una candidatura.
¿Tiene todavía “La Maestra” Artemisa futuro político?
Puede corregir la ruta si logra aprender de sus errores y sacudirse a las personas que nada le suman y mucho le resta.
Ese será, así de claro, su verdadero examen sorpresa.