La generosidad de Arianda Ayala también alcanza hasta a sus subordinados de segundo nivel, como a su director de Egresos, Luis Fernando Perea, quien, sin ningún recato, presume en sus redes sociales su lujosa vida desde que su amigo Paco García lo invitó a trabajar en la Tesorería municipal de Atlixco.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Nadie puede negar que Ariadna Ayala es una extraordinaria amiga.
Generosa al extremo.
Todas y todos sus colaboradores cercanos en el Ayuntamiento de Atlixco han tenido cinco años de abundancia.
Eso sí, todo a costa de los impuestos de los poblanos.
Los y las atlixquenses están pagando con su dinero los años de bonanzas para los incondicionales de Ayala Camarillo.
Años de bonanzas, pero ahora sí con un amparo bajo el brazo.
Por ejemplo, a su hombre de más confianza, Francisco García, o “Paco” como lo conocen sus amigos, lo convirtió en un prominente empresario de los ramos de la construcción y la organización de espectáculos.
Paco García no solo es “Don Dinero” en el desgobierno de Atlixco, decide a dónde va cada peso del presupuesto municipal, cobra la “milpa” y los “moches” y reporta. No, el tesorero, quien siguió los pasos de su “madrina” Arianda Ayala y consiguió también su amparo para evitar una futura aprehensión, también era el delfín de la expriista para sucederla en la presidencia municipal en el 2027, resolver el cochinero que va a dejar una vez que concluya (si es que concluye) su segunda gestión y le cuide las espaldas.
Entre los atlixqueneses crece más la indignación por el patrimonio inexplicable que García Martínez ha amasado en los últimos años y ha intentado ocultar, ya que el amparado tesorero de Ayala usa una Jeep que posee desde hace años para no mostrar los autos de alta gama que ido comprando, al igual que casas, terrenos y demás bienes inmuebles.
Otro caso que retrata a la perfección la magnitud de Ariadna Ayala es el de su exsecretario de Seguridad, el preso Antonio Hernández Pacheco, a quien le dio la licencia de cometer cualquier tipo de tropelías, abusos y delitos que durante años le dejaron cuantiosas ganancias a la alcaldesa atlixquense.
El periodista Mario Alberto Mejía ha sido bastante extenso y puntual en documentar la mafia en la que Hernández Pacheco convirtió a la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Atlixco.
“Una vez que llegó al gobierno del estado Alejandro Armenta Mier, los principales alcaldes de la entidad fueron conminados a cambiar a sus secretarios de Seguridad Pública por personal de la Secretaría de Marina.
Ariadna Ayala se negó a hacerlo y mantuvo en su lugar a Hernández Pacheco.
Las irregularidades en materia de seguridad se multiplicaron.
Y una versión empezó a circular con fuerza: que su jefe policiaco protegía a grupos de la delincuencia organizada”, escribió el hipócrita poeta con su estilo único en una de sus últimas entregas de la Quinta Columna.
La generosidad de Arianda Ayala también alcanza hasta a sus subordinados de segundo nivel, como a su director de Egresos, Luis Fernando Perea, quien, sin ningún recato, presume en sus redes sociales su lujosa vida desde que su amigo Paco García lo invitó a trabajar en la Tesorería municipal de Atlixco.
A Hernández Perea la vida le ha cambiado desde que Ayala Camarillo arribó al Ayuntamiento de Atlixco en el 2021.
Así lo ha dejado de manifiesto en su perfil de Instagram desde el que presume viajes al extranjero como Nueva York, Venecia, Roma, Las Vegas y Cartagena de Indias.







Otro hermoso caso de la austeridad republicana y pobreza franciscana de la 4T.
Fernando Perea quiere convertirse en José Ramón López Beltrán de Atlixco.
Y es que el director de Egresos de Ariadna Ayala pasó de presumir fotos con Antonio Attolini o Layda Sansores, sus brigadas en Campeche o sus fiestas en Azcapotzalco a ufanarse de sus viajes constantes a Estados Unidos, Europa o Sudamérica y de sus festejos ‘buchones’ con banda norteña, desde el 2022 a la fecha.




La evolución financiera del mejor amigo de Paco García se puede seguir a detalle en su perfil público de la red social de Meta.
Insisto, nadie puede negar que Ariadna Ayala es una gran amiga.
Tampoco se puede decir que la expriista no quiere que le vaya bien a los atlixquenses, pero solo a los que trabajan con ella.
Veremos si cuando termine su corruptísimo gobierno la amistad sobrevive o cuando la ASE empiece con las observaciones o el fincamiento de responsabilidades administrativas o denuncias penales por peculado o desvió de recursos públicos.
Que lo que el Ayuntamiento unió, no desate la Auditoría Superior ni la Fiscalía.