La unción de Imelda Castro, antagónica a Rocha, como virtual abanderada de Morena en Sinaloa es señal de que el tabasqueño no tendrá una sola consideración para las elecciones del 2027.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Durante seis años enteros gozaron de poder, dinero e impunidad.
Intocables gracias al halo de impunidad otorgado por Andrés Manuel López Obrador, la “hermandad” surgida en el priismo más rancio y corrupto de los años setenta controló a su antojo la Cámara de Diputados, la Secretaría de Gobernación, las aduanas, la Unidad de Inteligencia Financiera, gobiernos estatales y carteras del CEN de Morena.
Hoy, Adán Augusto López y su grupo político está cercado de sur a norte.
No existe uno solo de sus “hermanos”, como el senador le gusta llamarle a sus ahijados y ahijadas políticas, cómplices, socios y benefactores, que no se encuentre convertido en un paria o quien no esté catalogado como intransitable en Palacio Nacional.
La colisión de López Hernández no ha sido para nada silenciosa ni tersa.
Lejos quedaron aquellos tiempos en los que el tabasqueño se creía Dios en el poder capaz de aliarse con los cárteles del sur y del norte del país, como La Barredora o el Cártel de Sinaloa o montar una estructura para orquestar el infame huachicol fiscal o desviar miles de millones de pesos del presupuesto federal en diferentes sectores como los de infraestructura, salud o seguridad.
Ni qué decir de las famosas “factureras”.
La ruta del dinero del siniestro Adán Augusto abarcó casi todos los estados del territorio nacional.
Sus tentáculos no solo alcanzaron al sector público, también la iniciativa privada se dejó seducir por quien años fue uno de los hombres –si no es que el más– con mayor cercanía a López Obrador. Constructoras, proveedurías de todo tipo de servicios y materiales, medios de comunicación, consultoras fiscales y hasta bufetes de abogados se enlistan en la larga lista de empresarios consentidos del extitular de la Segob.
Su inmensa soberbia y embriaguez de poder los llevó a soñar, incluso, con disputarle a Claudia Sheinbaum la candidatura de Morena a la presidencia de la República.
Nada más alejado de la realidad.
Adán terminó en penúltimo lugar y fue superado en la interna morenista por el impresentable Gerardo Fernández Noroña.
Sin importar su enorme estela de corrupción, el senador encabezó desde la Cámara Alta un dique contra la presidenta Sheinbaum y en reiteradas ocasiones conspiró en su contra y puso a prueba su poder.
Jamás entendió los tiempos
Hoy, el poder de López (el otro López) se reduce a un cero a la izquierda.
Su cabeza está en la lista de espera del presidente americano Donald Trump.
Las manecillas del reloj no se detienen.
Hernán Bermúdez Requena fue el primer mensaje que Adán Augusto López ignoró.
El exilio y futuras detenciones de Rubén Rocha y de Enrique Inzunza marcarán el inicio de su caída.
Tanto el gobernador con licencia de Sinaloa como el senador sin partido también con licencia fueron dos de las personas más cercanas y con mayor poder del denominado Grupo Tabasco.
Sus nexos con el crimen organizado, la trama para asesinar a Héctor Melesio Cuén y las acusaciones de Estados Unidos sobre ambos llevan todo el sello de la casa de los “hermanos” de Adán.
La unción de Imelda Castro, antagónica a Rocha, como virtual abanderada de Morena en Sinaloa es señal de que el tabasqueño no tendrá una sola consideración para las elecciones del 2027.
El cerrojazo a la colisión de López Hernández llegará en unas horas cuando el CEN de Morena hago público el veto a Andrea Chávez, ahijada más avanzada de López Hernández, al nombre como coordinador estatal de los Comités de Defensa de la Transformación en Chihuahua a Cruz Pérez Cuellar.
El último clavo al ataúd vendrá de inmediato cuando Adán Augusto sea obligado a también pedir licencia y dejar su escaño en el Senado, además de reponer al poblano Ignacio Mier, otro de los “hermanos” del tabasqueño, de la coordinación parlamentaria de Morena en la Cámara alta.
Solo hay que recordar que López Hernández soñó (dos veces) con hacer gobernador a Nacho Mier. Primero, la noche después de que murió Miguel Barbosa en diciembre de 2022; y después, cuando fracasaron en su intento de quitarle la candidatura a Alejandro Armenta un año más tarde.
En Puebla nos salvamos de terminar como Tabasco o Sinaloa.
Claudia Sheinbaum no quiere cargar más en sus hombros con el lastre que hoy es el obradorato.
El poder es para ejercerse.
En Palacio Nacional lo saben.
La caída del Grupo Tabasco tiene fecha en el calendario.