Y es que a la rectora la BUAP se le ve cada vez menos, ya no es convocada a los principales actos del gobierno del estado y ha optado por encapsularse en una burbuja creada por su círculo más cercano de colaboradoras.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Una de las banderas con las que la rectora Lilia Cedillo navegó en su primer periodo al frente de la rectoría de la BUAP, como la primera mujer en asumir ese cargo en la historia de la máxima casa de estudios de Puebla, fue la eficiencia y la transparencia con la que manejó los recursos públicos para la construcción de CU2, una de las obras más emblemáticas de los últimos años de la universidad.
Algo muy raro ha estado pasando en el último año con Cedillo Ramírez y la Benemérita poblana.
Y es que a la rectora la BUAP se le ve cada vez menos, ya no es convocada a los principales actos del gobierno del estado y ha optado por encapsularse en una burbuja creada por su círculo más cercano de colaboradoras.
El bono universatario, el cual lucía bastante frágil tras una elección cerradísima y más que complicada como lo fue la del 2025, terminó por acabarse una vez que la Auditoría Superior del Estado detectó lo que podría convertirse en un posible quebranto a las arcas de la Universidad Autónoma de Puebla por casi 53 millones de pesos en la construcción de la preparatoria regional Gral. Emiliano Zapata Salazar, en el municipio de San Martín Texmelucan.
La revelación hecha por la ASE podría terminar en un verdadero escándalo, como lo que protagonizaron en su momento los infames Enrique Doger, Enrique Agüera o Alfonso Esparza, quienes encontraron en la obra pública un esquema perfecto para desviar cientos de millones de pesos del presupuesto de la Benemérita poblana.
El segundo rectorato de la Doctora Lilia Cedillo ha iniciado con el pie izquierdo.
La rectora de la BUAP, aquella mujer íntegra que rompió con ese molde del rector-político, se está convirtiendo en todo lo que combatió en su primera gestión.
Cada vez más cerca al dogerato o al esparzimo.
Desde que estalló la huelga en el 2025, los bonos de Cedillo Ramírez han ido en una estrepitosa caída y su imagen luce cada vez más descompuesta frente a la comunidad universitaria.
De acuerdo con el último informe publicado por la ASE, se detectaronirregularidades en la ejecución de la construcción de la preparatoria regional en Texmelucan, que tuvo un costo de 52 millones 838 mil pesos y que inició en el ejericio fiscal del 2024.
Lo descubierto por el máximo organo fiscalizador del estado no fue menor.
La ASE detectó faltantes y deficiencias técnico-constructivas en la obra que debieron reportarse y acreditarse mediante los mecanismos de control, de los cuales no se tienen registros.
En el informe destaca que el Edificio 1 presenta pintura deslavada en fachadas exteriores y fisuras longitudinales en marquesina de la fachada posterior apenas a dos años de su construcción. Además de abolladuras en puertas de aluminio y humedad en el muro del cubo de escaleras.
En tanto que en el edificio de 2 niveles, se detectó una fisura con humedad en exterior, falta de tapas de registros, chalupas y placas de contactos. Así como pintura deslavada en las fachadas exteriores.
Es decir, fallas estructurales por una obra mal hecha y con posibles materiales de pésima calidad para bajar el costo real de la obra y reportar más.
Una práctica que ya hemos visto en el pasado en otras obras de la BUAP como el CCU, el Estadio Universitario o la Torre de Rectoría, proyectos que hicieron millonarios por los famosos ‘moches’, ‘diezmos’ o ‘milpas’ a Doger, Agüera o Esparza.
Es decepcionante y también alarmante que la rectora Lilia Cedillo ha decidido optar por este camino que manchó a la BUAP y que por cerca de una década puso en entredicho el título de Benemérita, que el Congreso del estado le concedió el 2 de abril de 1987.
¿Qué cambio en aquella rectora que en el 2023 logró que la BUAP, junto con la Universidad Auntónoma de Guerrera, fueran las únicas dos instituciones de educación pública de México que ejercieron sus recursos sin observaciones, según reportó la Auditoría Superior de la Federación en ese año?
Insisto, la rectora Lilia Cedillo, de quien se tenían grandes expectativas para este segundo rectorato, ha perdido el rumbo.
La BUAP ha dado los primeros pasos en una laberinto del que no hay retorno.
Un camino que conduce, invetiblamente, a la corrupción y la infamia.
Y ya hemos visto cómo acabaron personajes como Doger o Alfonso Esparza.
Duele ver a la rectora Lilia Cedillo convertirse en esto.
Ni hablar.