El especialista financiero Carlos López Jones fue muy puntual al comentar en su perfil de X la inverosímil postura asumida por el SITIAVW, que sigue sin abrir los ojos ni planteando alternativas reales a los directivos de la Volkswagen para aminorar la crisis que podría alcanzar niveles funestos para Puebla.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
El negro, negrísimo, panorama para la planta armadora de la Volkswagen en Puebla es una consecuencia acumulada de la nueva normalidad mundial desde que Donald Trump regresó a la presidencia de Estados Unidos, los efectos económicos adversos para la industria automotriz después de la pandemia del Covid-19 y los muchos años que el sindicato abusó de la empresa alemana.
Una publicación hecha por el historiador Irving Gatell resume a la perfección el tremendo problema en el que está metida la planta de la Volkswagen en Puebla y las señales que los líderes sindicales y el resto de la planta obrera de la automotriz de Wolfsburg.
“¿Y a quién le importa si el sindicato está de acuerdo o no? Van a aprender por la mala que los obreros sí necesitan al empresario”, comentó el opinólogo sobre el ridículo comunicado que el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz, Similares y Conexos Volkswagen de México (SITIAVW)publicó tras darse a conocer el despido masivo de más de mil agremiados, que encendió la alarma a todos niveles del estado.
Por meses, diferentes periodistas de la fuente de la iniciativa privada, nacionales y locales, advirtieron sobre el escenario desalentador que hoy le explotó en las manos a Volkswagen México.
El especialista financiero Carlos López Jones fue muy puntual al comentar en su perfil de X la inverosímil postura asumida por el SITIAVW, que sigue sin abrir los ojos ni planteando alternativas reales a los directivos de la Volkswagen para aminorar la crisis que podría alcanzar niveles funestos para Puebla.
“Volkswagen anuncia que despedirá 100,000 trabajadores a nivel mundial por la crisis con China. En México anuncia 1,000 despidos ¿Y el Sindicato se molesta? Lo primero que debería hacer es congelar el aumento pretendido de sueldos
Tratar de reducir esos despidos con menos horas laboradas y más turnos, apoyar a la empresa en estos momentos tan difíciles para JUNTOS elevar la productividad de la planta y evitar más despidos y reducir los planeados.
Cualquier Sindicato que no entienda la gravedad de esta crisis, será visto como ENEMIGO en lugar de un aliado estratégico para los MUY DIFÍCILES años que vienen en VW.
Y lo mismo pasa en Ford, GM, Jeep, Stellantis, Nissan, Honda, Kia, Toyota, etc.”.
Y es que Volkswagen México, desafortunadamente, no es ajena ni está exenta del contexto internacional global, que está cambiando de forma muy acelerada la dinámica de la industria automotriz dictada por Estados Unidos y sujeta a los caprichos de Donald Trump.
En la planta asentada en Coronango se negaron a aceptar la realidad.
Los números de Volkswagen en Puebla ayudan a dimensionar la crisis: la planta produjo 335 mil 716 vehículos durante 2025, entre Jetta, Tiguan y Taos. La cifra representó una caída de 12.2 por ciento frente al 2024. Las exportaciones también disminuyeron 16.2 por ciento, hasta 273 mil 410 unidades.
Las cifras son demoledoras.
El retroceso resulta especialmente relevante porque Puebla funciona como una pieza estratégica de la red de producción de Volkswagen en Norteamérica. La planta fabrica los tres modelos de la marca producidos actualmente en México y emplea, junto con la operación de Silao, alrededor de 13 mil personas.
El escenario ha venido complicando con la tensión comercial impulsada por el presidente Trump. El gobierno norteamericano anunció hace apenas unos días una nueva amenaza de elevar hasta 50 por ciento los aranceles para vehículos y autopartes provenientes de Canadá a partir de 2027, después del fracaso de las negociaciones comerciales entre ambos países.
México mantiene una situación diferente, pero que tampoco es tan alentadora. Cerca del 85 por ciento de sus exportaciones hacia Estados Unidos permanecen libres de arancel bajo el T-MEC, pero todo depende del humor del Donald Trump.
Aun así, la incertidumbre comercial modifica las decisiones de las compañías. Para una armadora, mantener tres turnos implica sostener costos laborales, logísticos y de operación que necesitan estar respaldados por un volumen suficiente de vehículos, que hoy Volkswagen no tiene.
A esto hay que sumarle que el SITIAVW se ha convertido en un enemigo –más que en un aliado– de la armadora alemana con sus constantes chantajes de estallar huelgas cado año al no conseguir sus injustificadas pretensiones en sus condiciones laborales y aumentos salariales.
Además de los escándalos de corrupción al interior del sindicato como la detención de los anteriores secretario general y tesoreros, José Juan Hernández y Marcos López Cruz, por la probable comisión del delito de abuso de confianza hasta por 129 millones de pesos, en agravio de trabajadores del organismo gremial.
En pocas palabras: fue la tormenta perfecta.
El Sindicato de la VW exprimió a la vaca hasta dejarla en los huesos.
La vaca ya estaba enferma y no decidieron atenderla.
El panorama económico para Puebla será algo más que complicado.
El gobierno del estado deberá plantear pronto algún tipo de alternativa, porque una recesión local podría impactar de manera significativa en el ánimo social rumbo a las elecciones intermedias del 2027.
La crisis de la Volkswagen no hay que minimizarla.
Y esto es apenas el comienzo.