La bochornosa y vergonzante derrota en Coahuila durante la jornada electoral de este domingo terminó por fragmentar aún más a ambos lados que disputan aun el control del Movimiento Regeneración Nacional en la era posobrador.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Cuando Rafael Moreno Valle se apoderó del PAN en Puebla para desplazar a los patrones custodios del partido azul lo hizo bajo una clara consigna que nadie que pudo negar.
“Los panistas no saben ganar elecciones”.
Las palabras –tan duras como ciertas y cínicas– del fallecido exgobernador calar hondo en el seno de los panistas de sepa y quienes hasta el arribo de Moreno Valle solo podía presumir las victorias de Gabriel Hinojosa y Luis Paredes, como sus grandes logros en la larga historia de Acción Nacional en Puebla.
Con Moreno Valle como gran líder político y moral, el PAN logró la famosa alternancia en el 2010; mantuvo el poder del 2016 al 2018 al inventarse una minigubernatura de 20 meses para homologar el calendario electoral local con el federal; y fraguó un burdo fraude para aferrarse al poder por seis años interpósita persona de Martha Erika Alonso hasta que el destino acabó con el Maximato que Rafel planeaba instaurar en la entidad.
También, en la elección federales del 2012 ganó cuatros diputaciones; para las intermedias del 2013 arrasó en Puebla capital y se alzó con la victoria en 23 de 26 distritos locales.
Después de Rafael Moreno Valle el saldo ha sido más que negativo para Acción Nacional. En 2019, el albiazul perdió con Enrique Cárdenas las elecciones extraordinarias por el gobierno del estado, que había ganado a la mala apenas seis meses antes; en el 2024 fue prácticamente aplastado por Morena al casi nada en todo el estado con apenas una alcaldía importante en la zona metropolitana y sin un solo diputado de mayoría relativa en el Congreso local.
Solo en las elecciones intermedias del 2021 logró recuperar la alcaldía de Puebla gracias a las circunstancias políticas de ese entonces.
Hoy, Morena está atravesando el mismo escenario a nivel nacional.
Una encarnecida lucha entre los duros del “obradorato” y los alfiles de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
La bochornosa y vergonzante derrota en Coahuila durante la jornada electoral de este domingo terminó por fragmentar aún más a ambos lados que disputan aun el control del Movimiento Regeneración Nacional en la era posobrador.
Y es que hay que recordar que desde el inicio de este año, Andrés Manuel López Beltrán, el gran ícono de los ‘duros’ de Morena, quien se enoja del mote “Andy” y pide que sea llamado “Andrés Manuel” como su padre, se apersonó en el estado coahuilense con el único objetivo de arrebatarle al PRI el control del Congreso local, en una de las dos entidades que jamás ha perdido (la otra es Durango).
Dos semanas antes de desarrollarse las elecciones intermedias, López Beltránrenunció a la Secretaría de Organización del CEN de Morena para refugiarse en su natal Tabasco y desde ahí buscar una diputación federal que lo dote de fuero ante la embestida del gobierno de Estados Unidos.
“A pocos días de las elecciones locales del próximo 7 de junio, la estrategia territorial de Morena en Coahuila está de brazos caídos.
Fuentes internas del partido revelan que la estructura de apoyo comenzó a rendirse debido al mal recibimiento de la ciudadanía, el excesivo gasto de recursos propios y la reciente sacudida en la dirigencia nacional. La estrategia no levanta, a pesar de que la instrucción es pagar mil pesos a los ciudadanos que les junten 15 credenciales para votar.
El despliegue, que se inició en el mes de abril con 65 diputados federales coordinados por Andrés Manuel López Beltrán para disputar las 25 diputaciones locales, hoy es visto por los propios legisladores como un “caso perdido”, mencionó una nota publicada por El Universal publicada el 6 de julio bajo el escandaloso título “Ejército de Andy se retira de Coahuila; ve elección complicada”.
Entre las filas del “ejército de Andy” se encontraba la poblana Claudia Rivera, otras de las “duras” de Morena y diputada federal por el Distrito VII, de Tepeaca, quien prefirió abandonar a su demarcación y a sus votantes que representa en San Lázaro –incluso durante la emergencia por la explosión de cuatro pipas de gas LP en la colonia San Juan Negrete– para hacer proselitismo a favor de personajes, que presumen el pedigrí obradorista como su única bandera, como el tal Antonio Attolini.
“¡El cambio en Coahuila ya nada lo detiene! Desde Torreón estamos dando la batalla en territorio junto a mi querido Antonio Attolini por la verdadera transformación de la vida pública de nuestro país (sic)”, escribió Rivera Vivanco junto a tres fotos repartiendo panfletos en las calles el mismo día que miles de ciudadanos de Tepeaca eran desalojados de sus casas por una explosión provocada por el robo de gas LP en uno de los municipios que integra su distrito por el que fue electa diputada local.
Sí, el ridículo en Coahuila exhibió el fracaso de los ‘duros’ de Morena.
Esos que aun ven ajena a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Los mismos que en Puebla criticaron la llegada del gobernador Alejandro Armenta y del alcalde Pepe Chedraui.
¿Qué harían esos “duros” durante las elecciones en Puebla?
Lo mismo que hicieron en el 2021: perderlo todo.
Y aun así exigen espacios para el 2027.
Tantito pudor
Vergüenza, señores y señoras.