El ferreo y combativo discurso de Claudia Sheinbaum fue la nota de la ceremonia del martes por la mañana.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Emotivo, podría ser el calificativo que mejor definió la Conmemoración 164 de la Batalla de Puebla, que fue encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Alejandro Armenta.
El segundo Desfile y la ceremonia cívica con motivo de un nuevo aniversario del Sitio de Puebla de 1862 en el que participó Sheimbaum el pasado martes, sin temor a equivocarme, será el más recordado de su sexenio, pues se dio a tan solo unos días de que explotase el escándalo de Rubén Rocha, gobernador con licencia de Sinaloa.
Poco sonriente y con un semblante duro, la presidenta de México alzó los brazos frente a la embestida americana, catalogada por la propia huesped de Palacio Nacional y la cúpula de la 4T como un atentado a la soberanía nacional y otro intento de intervención por parte de su par de los Estados Unidos, Donald Trump.
El ferreo y combativo discurso de Claudia Sheinbaum fue la nota de la ceremonia del martes por la mañana.
“A cualquier gobierno extranjero, somos claros y contundentes: la historia nos dice que el pueblo de México no se equivoca cuando se trata de defender la soberanía nacional. Las y los mexicanos aprendimos bien la lección que nos dieron los liberales, los chinacos, los juaristas, los zacapoaxtlas, que resistieron la invasión en 1862: ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos”.
Desde las tierras en las que hace 164 años se defendió con la vida la intervención francesa, Sheinbaum no se dobló ni se dejó doblar.
La primera mujer presidenta en la historia de México mostró que carácter tiene y de sobra. Además, dio una cátedra de historia desde la ciudad en la que nació la República y murió el imperio.
“A quienes reviven la Conquista como salvación, les decimos: están destinados a la derrota. A quienes creen que el pueblo es tonto: están destinados a la derrota. Quienes buscan reivindicar a Hernán Cortés y sus atrocidades: están destinados a la derrota. A quienes odian: están destinados a la derrota moral. A quienes piensan que la Presidenta se arrodilla: están destinados a la derrota”.
Sí, la visita décima tercera de Claudia Sheinbaum tuvo un aroma diferente.
Un aroma de una mujer que no se arrodilla ni se arrodillará.
Su destino es y será la derrota.
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En tiempos de mujeres, una poblana brilló con luz propia y se robó los reflectores el pasado 5 de mayo.
Olivia Salomón, fue la gran ganadora, del 164 Aniversario de la Batalla de Puebla.
Y es que la directora de la Lotería Nacional dejó claro que está en los afectos y proyectos, a corto y mediano plazo, de la presidenta Sheinbaum.
Durante el Desfile Militar en la zona de los Fuertes, Salomón Vivaldo fue colocada solo dos asientes detrás de Claudia Sheinbaum y rodeada por las fuerzas armadas de México.
El simbolismo es más que obvio.
A su salida, Olivia Salomón también dio nota al no afirmar ni negar sus aspiraciones de ser la candidata de Morena a la alcaldía de Puebla, como así lo adelantó hace un par de semanas el periodista Rayumndo Riva Palacio.
Por la noche, la exsecretaria de Economía de Puebla, la mejor en la historia del estado, cerró con broche de oro una jornada redonda, pues, en compañía del gobernador Alejandro Armenta y del alcalde capitalino Pepe Chedraui, separados solo por una silla, encabezó el Sorteo Mayor No. 4011, con motivo del 164 aniversario de la Batalla de Puebla.
“Cuando la tómbola gire, no sólo se jugará la suerte, se evocará nuestra memoria, se celebrará nuestra fortaleza en aquel glorioso 5 de mayo y se refrendará el carácter de un pueblo que se mantiene firme, valiente y soberano”.
La vida, sí, es un juego.
Como los de la lotería.
Y la vida parece sonreirle a Olivia Salomón.
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Se equivocan quienes creen que las aspiraciones de Laura Artemisa García se desplomaron el pasado martes.
Para sufrir una caída libre, primero hay que levantar el vuelo.
“La Maestra” Artemisa jamás levantó del suelo.
Su proyecto político creado por la generación espontánea nació muerto.
García Chávez es su propia enemiga.
La soberbia y la falta de un equipo compacto capaz dilapidaron sus pocas aspiraciones de abanderar a Morena en la Angelópolis
Y no solo es el hecho de que sea una infractora recurrente de la constitución, de las leyes electorales y de las reglas internas de Morena. No, el problema de “La Maestra” es su cinismo y que le guste jugar con la inteligencia de los poblanos.
Como el ejército franceses en aquella primavera del 1862, Laura Artemisa cayó en el campo de batalla en los Fuertes de Loreto y Guadalupe.
Los cientos de artículos de campaña que entregó ni su inversomil escusa para lavarse las manos de sus delitos no son el problema. No, el verdadero problema es que lo hizo en la cara de la presidenta Sheinbaum, una mujer que si por algo ha luchado es por el respeto a la ley, el piso parejo y la disciplina partidista.
“La Maestra” Artemisa reprobó y su globo se pinchó.
Servidos.