Me da la impresión que Claudia Rivera fue citada el martes al CIS con un doble propósito: analizar a fondo estos números y los propios con los que cuentan en la oficina del gobernador y ser la primera con la que iniciarán negociaciones
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
A menos de que suceda un nuevo aplazamiento en las fechas –lo que no sería nada improbable–, en un par de semanas Morena en Puebla comenzará la fase final para definir a los y las candidatas que representarán al partido lopezobradorista a nivel local y federal en las elecciones intermedias del 2027.
Además de la conformación del ejército de 256 abanderados y abanderadas que pelearán por las 16 diputaciones federales, 26 locales y los 217 municipios, Morena y sus partidos aliados también dará inició con las ásperas negociaciones políticas para convencer a los aspirantes fallidos de no abandonar a la 4T, doblar a los grupos que exijan cuotas de más y poner a cada una y uno de los interesados en su justo y real lugar y tamaño.
Con la línea tirada desde Palacio Nacional y bajada de forma fulminante por la dirigencia nacional de Morena, la selección de candidatos será totalmente diferente a los que vimos en el 2018, 2021 y 2024, procesos en los que muchos y muchas advenedizas, chistes mal contados, oportunistas y personajes con dudosas reputaciones y nexos con el crimen organizado y el narcotráfico lograron colarse en las candidaturas en disputa.
No, hoy los filtros serán más rígidos y las mesas de negociaciones no serán una fiesta como lo fue en el pasado.
Las reuniones que el gobernador Alejandro Armenta ha venido sosteniendo con diferentes líderes de Morena y afines al partido son muestra de ello. Por la oficina del mandatario poblano ya desfilaron Jorge Estefan Chidiac, líder fáctico del Partido Verde en Puebla; Ignacio Mier; a quien ya se le quitó el mote de “primo”; y Claudia Rivera, diputada federal, por Tepeaca, y quien, por cuarta vez consecutiva, aspira a la candidatura a la presidencia municipal de la capital.
Justo este encuentro del pasado martes se da en el contexto de la publicación de una encuesta atribuida a la firma Parametría, que circuló a inicios de esta semana y que confirma lo que todos ya sabemos: la carrera por la candidatura de Morena en la Angelópolis ya solo es entre Pepe Chedraui y Gabriela “La Bonita” Sánchez.
Sin embargo, un dato al que muchos colegas pusieron principal atención –y que coincide con la reunión entre Armenta y Rivera Vivanco– fue al supuesto empate técnico que existe entre Laura Artemisa García y a la exalcaldesa de Puebla, al decir del sondeo de Parametría, la cual pone a ambas aspirantes en segundo y tercer puesto.
Me da la impresión que Claudia Rivera fue citada el martes al CIS con un doble propósito: analizar a fondo estos números y los propios con los que cuentan en la oficina del gobernador y ser la primera con la que iniciarán negociaciones tomando en cuenta los antecedentes del pasado cuando se “despachó con la cuchara grande” al lograr candidaturas, regidurías y hasta puestos en el gobierno del estado para sus hermanos, pareja sentimental y los pocos incondicionales que aún se mantienen con ella desde su fatídico gobierno municipal.
De entrada, la ley antinepotismo impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum pone en un verdadero aprieto a los Rivera Vivanco, pues sería una incongruencia rotunda que varios personajes de este clan, como sucedió en el 2024, aparezcan como candidatos o candidatas a las diputaciones federales o locales o en las planillas de regidores, además de que sus negativos (punto clave ahora para la definición de candidatos) de la exedil no han mejorado a pesar de que ya pasaron cinco años desde que gobernó la Angelópolis.
Esperanzados todavía en que la moneda caiga en el género femenino para que sea una mujer la que abandere a Morena en la ciudad de Puebla, el papel de Rivera Vivanco en esta interna será más bien la de una esquirol que validará la unción de quien sea la candidata –sí y solo sí se logra reservar la posición para el género femenino–, pero con la clarísima intención de mandarla al sótano de la contienda y con ello minimizar sus ambiciones y exigencias de espacios y cuotas.
Por lo anterior planteado es por lo que la narrativa después de darse a conocer la encuesta de Parametría, que perfila a Pepe Chedraui como imparable y que pone a “La Bonita” Sánchez como la puntera en la baraja de las mujeres, se enfocó en un empate técnico entre Laura Artemisa y Rivera Vivanco, para que sea la segunda quien desbanque a la tercera para poder cerrar la pinza en la mesa de negociaciones.
Aunque es cada vez más lejana la posibilidad de que sea “tiempo de mujeres”, la estrategia trazada desde el CIS sigue su curso hasta que sea irremediable la postulación de José Chedraui como candidato a la alcaldía de la capital y así pelear por su reelección al frente del Ayuntamiento de Puebla, versión que ya corre con mucha fuerza en la Ciudad de México, epicentro del poder y en donde verdaderamente se toman las decisiones.
El tren corre en dos direcciones, pero la estación final ya se pinta en el horizonte.
Si nada cambia a finales de este mes saldrá la convocatoria e iniciará el registro de los y las aspirantes. Justo ahí comenzarán a disiparse las dudas y se encontrarán las principales señales.
Cada uno y una de los aspirantes tiene su guion a seguir: ya sabemos quiénes son las y los punteros, quiénes los y las infiltradas, quiénes serán los esquiroles y quiénes simplemente pasarán como anécdotas.
O eso es lo a que a mí me parece.