Tras el escándalo de las #LadiesBaúl, como ya se les conoce a las diputadas (hasta ahora) de Morena Nayeli Salvatori y Elvia Graciela Palomares, quedó clara no solo la falta de ideología y verbal contingencia de ambas legisladoras, sino también, la falta de prudencia de la nueva clase política en Puebla y en el resto del país
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
En tiempos electorales, justo en ese periodo gris de la incertidumbre y las definiciones, la prudencia es –o debería ser– una de las principales virtudes de los aspirantes a cualquier cargo de elección popular.
Paciencia y prudencia es un axioma que no mucho ni muchas políticas hoy saben ejercer ni valorar.
Nicolás Maquiavelo decía que «gobernar exige virtù, esa mezcla de audacia, prudencia y talento«.
Tras el escándalo de las #LadiesBaúl, como ya se les conoce a las diputadas (hasta ahora) de Morena Nayeli Salvatori y Elvia Graciela Palomares, quedó clara no solo la falta de ideología y verbal contingencia de ambas legisladoras, sino también, la falta de prudencia de la nueva clase política en Puebla y en el resto del país.
Y es que el caso de Nayeli y Graciela no es un hecho aislado. No, en todos los rincones de México existen este tipo de personajes y no solo son de Morena, también los hay en el PAN, PRI, Movimiento Ciudadano, Verde Ecologista y en el resto de la pipitilla de partidos políticos.
La clase política vive una decadencia acelerada por premiar la popularidad, la banalidad y lo fuato antes que la doctrina, la capacidad, la integridad y la inteligencia.
¿En dónde quedaron aquellos y aquellas grandes pensadoras cuyos discursos públicos desde las tribunas del Congreso de la Unión o en cualquier acto público eran y son recordados a la fecha?
Lo cierto es que la imprudencia y soberbia de Salvatori y Palomares las han dejado en la orfandad política a tal grado que hasta la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Alejandro Armenta ya se pronunciaron sobre su escándalo y condenaron su misandria, su edadismo y su gerontofobia.
Entre todas las columnas y opiniones vertidas sobre este tema me quedó con la gran columna escrita por el brillante periodista Álvaro Ramírez, quien logró puntualizar muy bien el verdadero fondo del asunto: el problemas de las constantes ofensas misándricas, misóginas, edadistas y clasistas de Nayeli Salvatori y Elvia Graciela Palomares emitidas en el extinto podcast “Descasadas” no fueron como tal sus opiniones, sino, mas bien, que lo hacen como servidoras públicas, como representantes electas en la máxima tribuna ciudadana del estado y como militantes de un partido político, no como comediantes, influencers o actrices.
No pueden un día ponerse la máscara de diputadas para pedirles el voto a los hombres de más de cuarenta años que tanto odian y después ponerse otro máscara de podcasters para emitir chistes que incitan al odio de género.
Aun así existen algunos trasnochados y desentendidos que no logran analizar esto y que piensan que lo dicho por ambas legisladoras morenistas no fue tan grave ni que su investidura las obliga a enarbolar otro tipo de causas.
Y entre todo este culebrón una persona en específico es la gran ganadora.
Su nombre es Tonantzin Fernández Díaz, la joven alcaldesa de San Pedro Cholula, quien ha hecho de la prudencia su principal virtud.
Y es que la edil cholulteca, sin ensuciarse y sin mover un solo dedo, logró deshacerse de su principal rival en la interna morenista para buscar otra vez y de manera consecutiva la candidatura a la presidencia municipal de San Pedro y con ello pelear por su reelección el próximo año en los comicios intermedios.
Tonantzin Fernández es una joven mujer que ha sabido aprender a base de resiliencia, disciplina y mucho trabajo de tierra que para llegar lejos se necesita no solo capacidad e inteligencia, también prudencia.
La alcaldesa de San Pedro Cholula no respondió a ninguno de los ataques orquestados desde las sombras por Salvatori y espero que el tiempo pusiera a cada quien en su sitio correspondiente.
Así de gratificante o duro es este carrusel llamado política.
En este mismo tenor, pero que poco tiene que ver con el escándalo de #LadiesBaúl (aclaro que poco, porque Cuautlancingo forma parte del Distrito 18 que mal representa Nayeli Salvatori), se encuentra Omar Muñoz.
El edil morenista es uno de los alcaldes en funciones beneficiados de la guillotina afiladísima con la que llegó el nuevo auditor del estado Germán Reyna y Herrero, pues entre la larga lista de expresidentes municipales que fueron observados por la ASE y a quienes no solo se les iniciarán Procesos Administrativos de Responsabilidades también denuncias ante la Fiscalía de Puebla está el panista Filomeno Sarmiento, su principal opositor y rival.
Omar Muñoz, quien también ha sabido ser prudente a pesar de las amenazas que recibió por un correligionario, es casi un hecho que repita como candidato de Morena en el 2027.
Sí, gobernar exige virtud, una mezcla de audacia, prudencia y talento.