Si el grupo de Sergio Salomón termina por imponerse al de Armenta en el 2027, a pesar del pacto de civilidad sellado en el CIS, se colocaría como el rival a vencer para la muy lejana sucesión del 2030
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Aunque el encuentro, que más bien fue un pacto de civilidad y madurez política, que hace una semana protagonizaron los dos últimos gobernadores de Puebla, Alejandro Armenta y Sergio Salomón Céspedes, en la oficina del primero en el Centro Integral de Servicios, demostró la unión que existe entre ambos, también sigue persistiendo la impresión de que ambos podrían distanciarse dependiendo del resultado de la interna de Morena para definir al candidato a presidente municipal para las elecciones del 2027.
Me explico.
La selección del abanderado de la 4T en la capital será un termómetro bastante representativo de lo que en Palacio Nacional se tiene diseñado para la entidad poblana rumbo a los comicios sucesorios del 2030.
Es decir, si a nivel nacional se le da vía libre al gobernador Alejandro Armenta para ser el gran elector y operador de los próximos comicios intermedios esto quiere decir que el candidato a la presidencia municipal de la Angelópolis saldrá de alguno de sus alfiles, al igual que la gran mayoría de los contendientes por una de las 26 diputaciones locales por el principio de mayoría relativa.
Esto no solo empoderaría aun más a Armenta Mier, sino que, también lo pondía en un lugar de privilegio rumbo a su sucesión, pues no hay nada como el Ayuntamiento de Puebla para fortalecer un proyecto electoral con miras al gobierno del estado.
Si el gobernador Armenta logra imponer a algunos de los suyos o suyas como candidato a presidente municipal se vería como algo natural y hasta lógico, no así si ocurre lo contrario.
De acuerdo con el periodista Ricardo Morales, el exgobernador Sergio Salomón le prometió a su sucesor Armenta que no intervendría en “sus elecciones”, como son llamados los ya mencionados comicios intermedios, pues el actual director del INM sabe que sus anhelos de regresar al gobierno del estado no depende de lo que suceda en el 2027.
Pero, si Céspedes Peregrina logra impulsar la reelección de su amigo Pepe Chedraui, o, incluso, ser considerado como posible candidato a la alcaldía de la capital, esto sería un golpe brutal al poder político de Alejandro Armenta, como ya lo mencionó el lúcido periodista Zeus Munive en una entrega de su columna Vicios Ocultos.
Y es que si el grupo de Sergio Salomón termina por imponerse al de Armenta, a pesar del pacto de civilidad sellado en el CIS, se colocaría como el rival a vencer para la muy lejana sucesión del 2030.
Para nadie sería ya una sorpresa el posible regreso, que sería visto como inminente, de Céspedes al gobierno de Puebla.
Ver: Un mes más de evaluación y habrá cambios en el gabinete de Armenta
Es por esto que no se puede perder de vista que desde Palacio Nacional (entiéndase Claudia Sheinbaum) se atraiga la designación del o la candidata al gobierno municipal de la ciudad de Puebla.
Si bien es cierto que este escenario es poco probable dada la importancia superlativa que tienen las 17 gubernaturas que estarán en juego, además de la elección federal intermedia, tampoco luce tan descabellado ante el escenario antes planteado que protagonizan Armenta y Sergio Salomón.
Es por esto que una tercera vía podría ser una decisión salomónica.
Sí salomónica como Olivia Salomón.
La actual directora de la Lotería Nacional transita entre ambos grupos, tanto en el de Armenta como en el de Céspedes, además de que cuenta con una estrecha amistad con la presidenta Sheinbaum y su primer círculo la ha arropado e integrado como una más por su excelente resultados en el cargo encomendado.
Salomón Vivaldo también puede salir beneficiada si la candidatura se reserva para una mujer, pues su nomincación tampoco inclinaría la balanza ni para los armentistas ni para los salomonistas.
Eso sí, Olivia se convertiría de inmediato en la rival más fuerte rumbo al 2030.
Sin embargo, su postulación podría dejar satifeschos a los dos grupos con mayor peso político en Puebla.
Insisto, no se puede perder de vista una tercera vía para el 2027.
Una vía SALOMÓNica.