En las últimas 24 horas en Puebla hemos sido testigos de que esa práctica que distinguió en el pasado a la 4T ahora es un problema para sus gobiernos municipales y estatales
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Uno de los distintivos del lopezobradorismo y su movimiento social que se convirtió en partido político en el 2014, que fue al que menos tiempo le llevó ganar la presidencia de la República (apenas cuatro años) desde que logró su registro ante el INE, es la “toma pacífica de las calles” para mostrar su descontento hacia el poder en turno, manifestarse en contra de las desigualdades en el país y para lograr que los gobiernos den respuestas a sus peticiones.
En el 2006, Andrés Manuel López Obrador encabezó el llamado “Plantón de Reforma”, en el que miles de mexicanos tomaron por meses la principal avenida de la Ciudad de México, Paseo de Reforma, para inconformarse por lo que para él fue un fraude electoral en los comicios del aquel año que dieron como ganador por apenas 300 mil votos al panista Felipe Calderón.
“La toma de Reforma” fue el gran hito de AMLO para consolidarse como el “gran opositor” en México, que podía movilizar a miles de mexicanos a las calles “sin romper un solo vidrio” para “salvar al país”.
“Decidimos hacer algo muy fuerte, que fue el plantón, pero para inmovilizar a la gente porque, si sacábamos movilizaciones, si hacíamos movilizaciones, se nos podían salir de control e iba a haber violencia (…) Porque, además, fíjense la disyuntiva de la oposición o de los dirigentes de oposición, si uno no hace protesta fuerte, ‘ah, se vendió’, porque la historia de México, de opositores, está lleno de eso también”, declaró años después el tabasqueño ya como presidente de México cuando se le cuestionaba sobre el “Plantón de Reforma”.
Pero, ahora que Morena y sus aliados gobiernan a nivel federal y en 24 de los 32 estados del país, la moneda ha cambiado de cara.
Como gobierno, el movimiento lopezobradorista no puedo ir en contra de uno de sus principios básicos, que es la toma pacífica de las calles, carreteras o hasta edificios públicos para solucionar conflictos.
Esa fue la ruta que AMLO les enseñó.
Origen es destino.
En las últimas 24 horas en Puebla hemos sido testigos de que esa práctica que distinguió en el pasado a la 4T ahora es un problema para sus gobiernos municipales y estatales.
Y es que el sábado por la noche fueron los pobladores de Santa Isabel Cholula que tomaron la caseta a Atlixco hasta el domingo por la tarde para exigir la aparición de dos menores de edad que abandonaron de manera voluntaria su domicilio sin avisar a sus familiares.
Este lunes médicos y trabajadores del Hospital Regional de Cholula tomaron el Periférico a la altura de Ciudad Judicial para exigir más “insumos” y medicamentos para laborar; mientras que al norte de la ciudad de Puebla, familiares de y amigos de la menor Guadalupe Hernández Luna, quien fue reportada como desaparecida el pasado 24 de febrero, cerraron el Bulevar Carmen Serdán, a la altura del crucero de San Felipe Hueyotlipan.
Ambos bloqueos, como lo fue el de la Caseta a Atlixco, desquiciaron el tránsito en la Angelópolis y la zona metropolitana, además de causar millonarias pérdidas para los comerciantes y empresarios locales y de otros estados vecinos de nuestra entidad.
Como lo comenté en la pasada entrega de las Historias de un joven reportero, el ánimo social en Puebla –y más en la capital– no pasa por su mejor momento.
La gran interrogante para las autoridades en la Angelópolis y en el estado, que emanan de Morena, es ¿Qué hacer con los bloqueos de carreteras, vías y arterías principales de la ciudad?
¿Permitirlas o hacer uso de la fuerza pública para disuadirlas?
Esa es la gran disyuntiva.
Si bien es cierto que las leyes locales y federales prohíben y castigan con penas corporales el bloqueo de carreteras y calles, la realidad es que no sería bien visto para la base social que apoya y pertenece a Morena si sus gobernantes utilizan a las policías para liberar las vías tomadas.
Eso lo saben bien el gobernador Alejandro Armenta y los ediles morenistas que han acertado en permitir la libre manifestación en el estado y en sus municipios.
Basta recordar que el exdiputado local Fernando Sánchez Sasia propuso en la pasada Legislatura castigar hasta con cuatro días de prisión y una multa de 3 a 30 Unidades de Medida de Actualización (UMA), a quienes bloqueen, cierren, detengan, intercepten o desvíen el tránsito vehicular en vías públicas.
La reforma Código Penal del Estado para inhibir la interferencia de vías de comunicación como forma de manifestación, sin previo aviso a las autoridades propuesta y presentada ante el pleno por el exlegislador de Morena fue duramente criticada por sus propios compañeros de partido, quienes le recordaron que la toma pacífica de las calles fue –precisamente el origen del lopezobradorismo.
A finales de 2021, el Congreso de la Unión y el Senado aprobaron reformas a la Ley de Vías Generales de Comunicación para castigar el bloqueo de carreteras, esto al imponer siete años de prisión.
Además, los manifestantes podrían pagar una multa de 500 veces la Unidad de Medida de Actualización (UMA).
Entonces ¿qué hacer aplicar la ley o ser congruentes con los principios de Morena?
Qué problema.
Ayuntamiento de Puebla asegura que policías municipales sí tienen seguros de vida
A través de su cuenta oficial de X, el coordinador de Comunicación Social del Ayuntamiento de Puebla, Ricardo Gutiérrez, aclaró que es “falso” el reportaje principal publicado por El Incorrecto en su edición del lunes en el que, con documento en mano, se informó que los policías municipales de la SSC no cuentan con seguro de vida desde octubre del año pasado.
El funcionario municipal asegura que los efectivo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, como el resto de las y los trabajadores de la Comuna capitalina, sí tienen esta prestación y que, incluso, es multianual con cobertura hasta el 2027.
Sin embargo, los mismos policías municipales, quienes pidieron la gracias del anonimato, desmintieron lo dicho y refirieron a este portal de noticias que a la fecha no han firmado sus seguros de vida.

Es cuánto.