La atroz muerte de Carlos Manzo refleja la descomposición, no de este sexenio ni del anterior ni del anterior al anterior, del Estado mexicano
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Cientos de velas iluminan el cuerpo inerte de un hombre que ya no volverá a cargar a su hijo que hace apenas unos minutos estaba en sus brazos mientras veía la noche estrellada bajo la promesa de pacificar Uruapan, para que su amada tierra fuese –precisamente– un mejor lugar para esos dos pequeño, quienes ahora ya son huérfanos de padre.
Su cadáver, que yace bocaabajo en el frío suelo tan solo segundos después de estar con su familia, aún mantiene el puño de la mano derecha cerrado como aquel que lucha hasta el final por no darse por vencido.
Esa fue justo la consigna que le costó la muerte: no darse por vencido.
No darse convencido por su esposa Grecia Quiroz. No darse por convencido por sus pequeños. No darse convencido por su familia. Y, sin embargo.
“Le agradezco a Dios por este regaló tan bonito que me acompañará por el resto de mi vida y en la eternidad de mi corazón.
Espero contar con la bendición de tener muchos años de vida para verlo crecer, para educarlo con valores y principios pero también para protegerlo y defenderlo”, publicó el exalcalde de Uruapan en su Facebook apenas el 21 de septiembre del año pasado con el motivo del nacimiento de su segunda hija.
Seis balas disparadas a quemarropa le robaron a Uruapan la esperanza de paz que Carlos Manzo les habían regresado hace apenas un año.
Mientras, en las redes sociales, ese submundo de miseria, barbarie y vileza, se desata una guerra para encontrar culpables y politizar la tragedia por la ejecución de Carlos Manzo.
Dicen que la indignación es un sentimiento que se desvanece al décimo quinto día.
Esta vez no será así.
La indignación, en esta ocasión, viene acompañada de rabia, impotencia y dolor.
Un duelo sórdido. Pesado. Desgarrador.
Un dolor que estruja el corazón por aquel esposo que ya no regresará a su casa. Por aquel alcalde que entregó su vida y pagó con su muerte la osadía de enfrentar al crimen organizado, por denunciar la corrupción enquistada en sus fuerzas policiales, por exhibir la complicidad entre autoridades y narcotraficantes.
En México hacer lo correcto, sí, cuesta muy caro.
Tan caro que cuesta la vida propia.
La atroz muerte de Carlos Manzo refleja la descomposición, no de este sexenio ni del anterior ni del anterior al anterior, del Estado mexicano.
México se viene pudriendo desde hace décadas.
La corrupción, los narcogobiernos, la descomposición del tejido social, la falta de empatía han provocado todo esto.
Ni la derecha al culpar a Morena tiene la razón. La izquierda al culpar a Felipe Calderón o a Enrique Peña Nieto tampoco la tiene.
No, este problema va más allá de filias y fobias partidistas.
El gatillo apretado seis veces para matar a Carlos Manzo fue disparado también por el policía que recibe mordida, por el ciudadano que da sobornos para agilizar un trámite, por el juez que cobra por un fallo injusto, por el conductor que no respeta un cajón para personas con capacidades diferentes, por el gobernador que acepta dinero del narco o por el presidente que prefiere pactar con los cárteles.
Todos tenemos parte de culpa en esta espiral de violencia que está acabando con nuestro México.
Las autoridades aseguran que no habrá impunidad y que el asesinato de Carlos Manzo no quedará como una cifra más.
Desde que tengo memoria, este tipo de magnicidios sí terminan en anécdotas.
Sí, el estado le falló a Carlos Manzo.
¿Hasta cuándo vamos a despertar?
La noche de Uruapan, la última de Carlos Manzo, es otra noche triste para el país.
Otra encuesta confirma tendencia a la alza de “El Choco” rumbo al 2027
José Luis García Parra es el segundo aspirante más rentable de Morena para las elecciones por la presidencia municipal de Puebla capital.
La tendencia ya es una realidad.
Y es que la encuestadora Áltica Research confirmó lo planteado el fin de semana por la firma Poligrama en el sentido de que “El Choco”, solo por debajo de Pepe Chedraui, es el aspirante con mejores números en cuanto a conocimiento, aprobación e intención al voto de toda la baraja de perfiles que buscan abanderar al Movimiento Regeneración Nacional en el 2027.
No solo eso, García Parra, junto con Pepe Chedraui, son los únicos dos que garantizan el triunfo a Morena en caso de que el PAN plantee postular de nueva cuenta a Mario Riestra como su candidato.
El actual alcalde le saca hoy ocho puntos de ventaja al líder estatal panista, mientras que el coordinador del gabinete del gobierno del estado le ganaría al presidente albiazul por seis puntos.
Caso contrario si “La Maestra” Artemisa sería la candidata de Morena, pues ella estaría en empate técnico con Mario Riestra.
La encuesta de Áltica Research también confirma que Laura Artemisa ya se desinfló y que ni en su punto máximo de exposición mediática y pública logró crecer en las mediciones.
José Luis García Parra crece como la espuma.