Difícil pensar que en la era de Andrés Manuel alguien se atreviera a alzar la voz en contra de la adhesión de algún “neomorenista” cobijado por el propio expresidente de México como sucedió la tarde de este martes con la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, quien pidió no aceptar al expanista Yunes Márquez en las filas de Morena
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
El llamado “Segundo Piso de la 4T” al parecer descansa sobre columnas endebles.
Y es que la vida después de Andrés Manuel López Obrador para nada iba a ser un camino sencillo de recorrer para Morena y para la presidenta Claudia Sheinbaum.
AMLO como huey tlatoani del Movimiento Regeneración Nacional no tuvo –siquiera– esbozos de disidencia al interior de su partido y, ni qué decir, de oposición, tanto amiga como enemiga, en su gobierno.
Su palabra fue ley.
Con su dedo redentor, el tabasqueño fue capaz de purificar al más corrupto e impresentable político o política para sumarlo a su movimiento social, el cual irrumpió en el poder en el 2018 y que a lo largo de estos años se ha venido degradando con la inclusión de perfiles infames que en nada han sumado a Morena y mucho lo han manchado.
Ahí están los Manuel Bartlett, Manuel Espino, Manuel Velazco, Eruviel Ávila, Cynthia López, Jorge Emilio González, Alejandro Murat, Javier Corral o los Yunes.
La afiliación de Miguel Ángel Yunes Márquez, hijo del siniestro Miguel Ángel Yunes Linares, al Morena tal vez sea el punto de inflexión más grave que tendrá que superar el partido fundado en el 2013 por López Obrador.
Difícil pensar que en la era de Andrés Manuel alguien se atreviera a alzar la voz en contra de la adhesión de algún “neomorenista” cobijado por el propio expresidente de México como sucedió la tarde de este martes con la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, quien pidió no aceptar al expanista Yunes Márquez en las filas de Morena luego de que el siniestro Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña posaron, con credencial en mano, gustosos con su “nueva adquisición”.
El mensaje de la mandataria veracruzana, fundadora del Movimiento Regeneración Nacional y primera coordinadora legislativa del partido en la Cámara de Diputados, fue brutal.
“Pido a la comisión de honestidad y justicia de @PartidoMorenaMx que NO acrediten la membresía como integrante de MORENA a Miguel Ángel Yunes Márquez, por no representar ni contar con los postulados del movimiento de regeneración”.
Pero el mensaje no quedó ahí y Rocío fue más allá.
“En breve estaré haciendo llegar formalmente la solicitud por escrito a la presidenta @LuisaAlcalde con las pruebas correspondientes sobre la “carpeta azul” donde está involucrado en lavado de dinero y otros delitos”.
Las palabras de Nahle García provocaron un tsunami al interior de Morena.
Ver: Alejandro Armenta: la tierra es de quien la trabaja
Cientos de liderazgos nacionales y regionales se sumaron a la petición de la gobernadora de Veracruz y dejaron clarísimo su repudio a los “chapulines”, oportunistas y tránsfugas que ahora se dicen compañeros del Movimiento fundado por López Obrador, a quien en el pasado acusaban de ser un peligro para México.
Las reacciones fueron inmediatas en el CEN de Morena, que informó que la afiliación de Miguel Ángel Yunes, como no sucedió con ninguna otra, quedará en stand by hasta que la Comisión Nacional de Honor y Justicia (CNHJ) del partido determine si es válida o no la solicitud de afiliación del senador que alcanzó su escaño por el PAN y que al mes traicionó al albiazul para sumarse a la bancada de la 4T y darle el voto que le hacía falta para aprobar la Reforma Judicial.
La valiente postura asumida por Rocío Nahle tendrá, sin lugar a duda, repercusiones en Puebla.
Basta recordar que en el proceso interno de Morena en la capital un grupo de “puros”, comandados por Claudia Rivera, Iván Herrera y Alejandro Carvajal, encabezaron marchas, manifestaciones y hasta campañas negras en redes sociales en contra de los “chapulines” (de los cuales omitieron los nombres) que buscaban ser candidatos del Movimiento lopezobradorista en las elecciones del 2024.
¿Ahora que la afiliación masiva en Puebla está en marcha estos mismos personajes tendrán el valor que mostró Nahle para oponerse a la llegada de los que antes repudiaban y calificaron como “advenedizos” y “chapulines”?
¿O será que su rebeldía duró lo mismo que el proceso interno por la candidatura de Morena en la Angelópolis?
¿Quién o quiénes serán los “Nahle” en Puebla?
¿Los “puros y duros” de Morena alzarán la voz para evitar que personajes como Enrique Doger, Tony Gali Fayad, Leobardo Soto u otros morenovallistas se afilien a su partido?
Que conste que son preguntas.