Sin temor a equivocarme, en el 2026 veremos a una presidenta más aguerrida e infranqueable para apoderarse, ahora sí, del control total de Morena y del gobierno de la República.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
El 2026, que está a tan solo 15 días de iniciar, será un año convulso y bastante movido política y electoralmente hablando, pues marcará el inicio formal y de facto de los comicios intermedios, tanto federales como locales, los cuales serán los grandes referendos tanto de la presidenta Claudia Sheinbaum como del gobernador Alejandro Armenta, además de una prueba fuego –tal vez la más difícil hasta ahora– de la 4T.
A nivel federal, Sheinbaum Pardo buscará quitarse el yugo montado por su antecesor, fundador de Morena y al que algunos obnubilados aún ven como líder supremo, Andrés Manuel López Obrador, quien antes de dejar la presidencia de la República planeó y montó un cerco para acorralar y limitar el poder de la exjefa de gobierno de la Ciudad de México.
Como ya lo hizo con Alejandro Gertz Manero, cuyo estado de salud está bastante mermado a tal grado de ya no atender ningún asunto de la FGR o prioritario del gobierno federal, Claudia Sheinbaum buscará el próximo año quitarse a otras piedras en el zapato como Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Rosario Piedra Ibarra, Mario Delgado, Gerardo Fernández Noroña y demás personajes impuestos de AMLO para sitiarla y que no pudiera gobernar en solitario y con un poder absoluto.
Y es que la presidenta Sheinbaum necesita deshacerse de la sombra y quitarse los grilletes colocados por su antecesor de manera urgente si es que quiere consolidar su proyecto de nación e impregnar un estilo propio, el cual ha dado los primeros visos positivos en este primer año, como los casos de las negociaciones arancelarias con Donald Trump, la nueva estrategia de seguridad y el reabastecimiento de medicinas y mejoramiento del sector salud.
No se puede olvidar que en estos primeros doce meses, Sheinbaum Pardo encontró bastantes trabas hacia sus iniciativas y reformas enviadas al Congreso de la Unión por parte de los nefastos Adán Augusto López y Ricardo Monreal, quienes en su calidad de coordinadores parlamentarios de Morena en el Senado y en la Cámara de Diputados, frenaron la no reelección de representantes popular y el veto al nepotismo.
Lo mismo sucedió con la ratificación de Rosario Piedra al frente de la CNDH, de la designación de Noroña como presidente del Senado durante el primer año legislativo del Senado y de otras unciones como las de Pedro Haces o de Ignacio Mier, como como vicecoordinadores de las bancadas de Morena en San Lázaro y en la Cámara Alta, respectivamente, a pesar de que Claudia Sheinbaum estaba en contra de todas ellas, por representar a intereses y lealtades ajenas a las suya y claramente orientadas a López Obrador.
Sin temor a equivocarme, en el 2026 veremos a una presidenta más aguerrida e infranqueable para apoderarse, ahora sí, del control total de Morena y del gobierno de la República.
El año próximo por iniciar también traerá consigo el preámbulo del proceso electoral intermedio del 2027, el cual no pinta para ser un “día de campo” para la 4T, que busca repetir su mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y ganar al menos nueve de las 11 gubernaturas en juego (con especial interés en Nuevo León, estado que hoy mal gobierna Movimiento Ciudadano).
Como un proceso natural político, la presidenta Sheinbaum tendrá que reconfigurar su gabinete con el que inició en octubre del 2024, ya que una buena parte de sus colaboradores serán candidatos a alguna gubernatura, diputaciones federales o serán postulados como plurinominales.
Este lunes, el muy enterado periodista Mario Maldonado adelantó en exclusiva los cambios que podrían hacerse oficial en el primer semestre del 2026. El más llamativo por lo importante de la posición, al decir del reportero, sería el de Rosa Icela Rodríguez al frente de la Secretaría de Gobernación, pues ésta ya tiene casi amarrada la postulación como candidata de Morena al gobierno de San Luis Potosí, entidad que hoy gobierna el Verde Ecologista, con Ricardo Gallardo, quien buscaba dejarle el poder a su esposa, la senadora Ruth González.
La inminente salida de Rosa Icela de la Segob podría beneficiar a un poblano, cuya carrera política crece a pasos agigantados ya no solo a nivel local, sino también, en la esfera nacional.
De acuerdo con el autor de la columna Historias de NegoCEOs, Sergio Salomón Céspedes, actual director del INM, está entre los perfiles que podrían suplir a Rodríguez Velázquez en la Segob ante su eventual renuncia para competir por su natal estado en el 2027.
“Otro movimiento posible sería en la Secretaría de Gobernación, con una eventual salida de Rosa Icela Rodríguez, ya sea para buscar la candidatura al gobierno de San Luis Potosí o un curul en la Cámara de Diputados con la mira puesta en la coordinación parlamentaria. Para ese último cargo también suena el vicecoordinador de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar. En caso de abrirse Gobernación, los nombres que circulan van desde Omar García Harfuch —más bien pensado para después de las elecciones de 2027—, Sergio Salomón, actual director del Instituto Nacional de Migración, y Rafael Marín Mollinedo, titular de Aduanas, quien a su vez busca evaluarse para ver si le alcanza para competir por la candidatura de Morena para Quintana Roo”.
Hasta aquí la reveladora cita.
¿Se imaginan el impacto de la llegada del exgobernador Sergio Salomón a la Secretaría federal de Gobernación?
A río revuelto, ganancia de pescadores.
La suerte de Céspedes Peregrina (que en realidad no es suerte, sino, más bien, fruto de su trabajo incansable y disciplina política) es digna de envidiar.
El 2026 pinta bien para el nacido de Tepeaca.