En la capital lo único “imparable” ha sido la delincuencia, la violencia, las balaceras a plena luz del día, el ambulantaje y los conflictos de gobernabilidad en el centro histórico, la falta de calidad en los servicios públicos, el bacheo en las calles de todo la ciudad y la pavimentación de todas las vías, como lo prometió en su campaña el entonces abanderado de Morena
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
A Pepe Chedraui se le borró la sonrisa del rostro.
Ese gesto amable y siempre risueño con el que rindió protesta como alcalde de Puebla capital hace 108 días se desdibujó para dar paso a un semblante serio, preocupado y cansado, con el ceño fruncido y dos marcadas ojeras debajo de sus ojos que denotan lo complicado y poco atinado que ha sido el inicio de su gobierno municipal.
El alcalde Chedraui al fin se dio cuenta que gobernar la cuarta ciudad más importante de México puede hundir carreras políticas como ya lo hizo en el pasado.
Y es que en la Angelópolis no solo basta con buenos deseos y relaciones en la cúpula empresarial del país. No, la capital de Puebla necesita más que un buen tipo o un poblano ejemplar, como lo es Pepe Chedraui, para poner orden a este municipio que en densidad y territorio supera, incluso, a estados completos.
Qué diferente ha sido todo para el alcalde que prometió convertir a la ciudad de Puebla en “la capital imparable” desde el primer día de su administración.
En la capital lo único “imparable” ha sido la delincuencia, la violencia, las balaceras a plena luz del día, el ambulantaje y los conflictos de gobernabilidad en el centro histórico, la falta de calidad en los servicios públicos, el bacheo en las calles de todo la ciudad y la pavimentación de todas las vías, como lo prometió en su campaña el entonces abanderado de Morena.
Incluso, Chedraui no ha podido ni arrancar el programa de vigilancia de la capital en cooperación con las tiendas Oxxos, cuyo sistema de cámaras estaría conectado directamente al C5.
En sus primeros 100 días de gobierno, Pepe Chedraui se encontró con una realidad que no le advirtieron aquellos promotores que lo impusieron como candidato el año pasado: Puebla es una ciudad cuya dinámica es de las más complejas de controlar y que, insisto, puede colisionar hasta al o la más experimentada.
Encerrado en su burbuja de colaboradores y amurallado en el Palacio del Ayuntamiento de Puebla, Chedraui Budib rindió la mañana de este miércoles un informe de sus primeros tres meses y medio de gobierno con medias verdades, mentiras completas y cifras alegres que en nada se parece a la realidad en la que viven miles de poblanos, quienes ahora no pueden salir a desayunar, comer o cenar en algún restaurante de las colonias más añejas de la Angelópolis sin el temor a perder la vida o, de mínimo, ser asaltados.
Pepe Chedraui es víctima de sus propios errores. El edil poblano cometió la grave equivocación de rodearse de personajes que no son ni de su plena confianza ni tienen una lealtad probada.
Los colaboradores del presidente municipal fueron subordinados de otros alcaldes o exgobernadores que le han endosado complejos y pendientes del pasado que en nada abonan al andar del Ayuntamiento de Puebla y del propio alcalde.
En estos 108 días, el gobierno municipal de la capital ha tenido ejecutados y asesinatos de políticos, denuncias de corrupción, la detención de policías municipales que asaltaban a las personas que debían proteger, múltiples señalamientos de extorsión por parte de sus inspectores de Normatividad y de Desarrollo Urbano, guerrillas internas como la que se viven en Comunicación Social y Agenda Digital (historia que pronto será contada en este mismo espacio), triangulación de recursos en esta dependencia y hasta golpes debajo de la mesa en contra del primer círculo del edil.
Lo único “imparable”, reitero, es el desastre que se tiene en el Ayuntamiento capitalino.
Bien dicen que en política no hay casualidades.
No es casual ni ninguna coincidencia que el gobernador Alejandro Armenta se haya ausentado de los tres actos más importantes de la Comuna capitalina: la toma de protesta del 15 de octubre, la presentación de las 200 nuevas y onerosas patrullas arrendadas de la SSC y el informe de los 100 días.
A este desangelado acto en el patio del Ayuntamiento tampoco hicieron acto de presencia los colaboradores más cercanos del mandatario poblano como José Luis García Parra, Samuel Aguilar Pala o su esposa Cecilia Arellano o su hijo Alex Armenta.
El vacío a su informe de 100 días fue notorio e incómodo.
El gobernador Armenta ha hecho todo lo posible, ya lo hizo en la última elección, para rescatar al alcalde poblano, pero hasta para esto existe un límite.
Si así han sido los primeros 100 días, el futuro del gobierno municipal no pinta para nada bien.
Sí, han sido 100 días de una capital “imparable”, pero en inseguridad, ingobernabilidad e inoperancia.
¿Quién le borró la sonrisa a Pepe Chedraui?
El rostro ojeroso y cansado el alcalde lo dice todo.