Enrique Guevara Montiel, detalló que han clausurado de seis a siete fiestas clandestinas en la capital poblana, dos en el Centro Histórico, dos en el Sur, una cerca de la UPAEP, y otra en el barrio de San Miguelito.
Las fiestas con venta de alcohol a menores que se realizaban en salones de fiesta en el municipio de Puebla, migraron a ejecutarse en viviendas con el permiso de los dueños para sacar provecho, sin pagar licencias y con el riesgo de que se repita un escenario como la de la intoxicación de jóvenes en el Country de San Manuel.
El director de Normatividad Municipal, Enrique Guevara Montiel, detalló que han clausurado de seis a siete fiestas clandestinas en la capital poblana, dos en el Centro Histórico, dos en el Sur, una cerca de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), y otra en el barrio de San Miguelito.
«Llevamos como seis o siete, la última exactamente a media calle de la UPAEP, sobre la 11 Poniente, detectamos 400 jóvenes en uba casa habitación, esa fiesta tenía mejores de edad, literalmente había alcohol, el dueño insiste que se va amparar porque es su casa, adelante no tengo ningún problema, pero tengo la comprobación de que el señor estaba vendiendo alcohol y también cobraron un cover, al hacer eso, literalmente, ya es un evento público que tiene que sacar su licencia correspondiente o su permiso y sacar impuestos», dijo el funcionario municipal.
El ultimo caso que se presentó, lo organizó el dueño de una propiedad en el barrio de Santiago, cerca de la UPAEP, en donde había menores de edad, más de 400 jóvenes, venta de alcohol y música a todo volumen, el reporte fue hecho por los vecinos de la zona, ya que no era la primera vez que ocurría.
El cuatro de noviembre del 2022,más de una decena de jóvenes resultaron intoxicados en un Halloween en el salón Country por presuntamente ingerir bebidas alcohólicas y terminar tirados en el suelo con crisis por una congestión.
Los vecinos de San Manuel, refiero que han encontrado preservativos, jeringas, ropa interior y hasta pipas afuera de sus viviendas, señalaron que por parte del salón social no hay seguridad privada para los asistentes y sus vehículos, refirieron que la única garantía es que le pagan a un «viene viene» y que el dueño de este lugar hace algunos recorridos en su motocicleta.
Por: Leslie Mora / @LeslieMora22