En este mismo espacio hemos apuntado que la participación ciudadana es el verdadero rival de Morena y de la 4T en los comicios federales de este año al igual que en los nueve estados en los que se renovarán los gobiernos locales
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Una de las premisas más sinceras del morenovallismo en tiempos electorales decía que “no había estructura –por más robusta que fuese– suficiente para vencer una alta participación ciudadana en las elecciones”.
Si algo caracterizó al extinto Rafael Moreno Valle, quien era un verdadero “animal político”, fue su capacidad electoral, la cual lo llevó a no perder una solo elecciones en las que participó como candidato, coordinador o el gran líder de su grupo, el cual era una maquinaria perfecta que funcionaba por nota durante los comicios.
La alta participación ciudadana jugó a favor y en contra del morenovallismo en las elecciones del 2010 y la del 2018. En la primera, además de otros factores políticos, Rafael logró vencer al PRI y a su entonces candidato Javier López Zavala por la copiosa cantidad de poblanos que salieron a las calles a ejercer su voto con la esperanza de lograr la alternancia en la entidad por primera vez; mientras que en la segunda, este mismo factor fue a la inversa, pues los mexicanos inundaron los centros de votación para respaldar el movimiento de Andrés Manuel López Obrador, por lo que Moreno Valle tuvo que echar mano de su “Plan B”, que fue concretar el fraude electoral contra Miguel Barbosa.
En este mismo espacio hemos apuntado que la participación ciudadana es el verdadero rival de Morena y de la 4T en los comicios federales de este año al igual que en los nueve estados en los que se renovarán los gobiernos locales.
Y es que, no existe un solo lugar en el mundo con una democracia real que el voto de rechazo en contra del presidente en turno y del partido en el poder no se haga presente durante las elecciones.
Es cierto, el Movimiento Regeneración Nacional y su gran tótem, que es la figura de López Obrador, luce como un ejército imbatible al gobernar en tres cuartas partes del territorio nacional y contar con un método de penetración social, que son los programas sociales con dinero en efectivo que baja de forma directa a los beneficiarios, con un peso brutal a la hora de cuantificar los réditos electorales.
Sin embargo, también existen varias señales palpables que el ánimo social no está del todo con AMLO y su 4T.
El termómetro urbano es otro al de las redes sociales y al del círculo rojo.
¿Qué es lo que motiva una alta participación ciudadana en las elecciones?
Para María Fernanda Somuano y David Corcho, autores del ensayo “Reflexiones sobre la participación ciudadana en México: las elecciones de 2018”, la participación ciudadana, baja y alta, depende de diversos factores, como la falta de competitividad entre los candidatos, una elección ya resuelta o el desencanto con la clase política.
“Cuando se registra una baja concurrencia a las urnas se debe a la ausencia de una verdadera competencia, sea porque no hay diferencia entre los candidatos o porque se da una situación de monopolio local, con un partido que tiene el triunfo asegurado. Éste fue por mucho tiempo el caso mexicano, en donde el monopolio del PRI restó relevancia a las elecciones. Desde otro ángulo, se puede decir que cuanto más competida sea una elección y más haya en juego, mayor puede llegar a ser el interés de las propias maquinarias partidistas por movilizar al electorado originando picos ascendentes en los niveles de votación”.
Ver: Los inicios de campañas federales en Puebla: intrascendentes, erráticos y sosos
Un dato que pasó desapercibido para la gran mayoría que arrojó la última encuesta levantada en Puebla por la reconocida Consulta Mitofsky, de Roy Campos, sobre la elección al gobierno del estado fue la alta proyección que el sondeo dio a la participación ciudadana en la entidad.
El agudo y muy estructurado periodista Valentín Varillas en su última entrega de La Tempestad, que llevó el título “Alta participación en Puebla, adelanta Mitofsky”, retomó este revelador dato del estudio demoscópico antes mencionado.
“Los números indican que en el estado habría un proceso electoral muy concurrido. Con una muy amplia asistencia a las urnas.
69.1% de los encuestados afirman que “sí están completamente seguros de que van a votar. 21.4% sólo considera como “probable” que lo haga y 8.4% de plano cancela toda posibilidad de emitir su sufragio.
Si bien es evidente que elecciones con estas características abonan a la legitimidad de los ganadores, también es cierto que este escenario –históricamente- ha facilitado el cambio político en el país”.
Insisto, este es el real y único rival de Morena y de López Obrador: frenar la llamada “Marea Rosa”, el movimiento social orgánico en contra de la 4T.
En el 2021, la sociedad poblana salió a las calles en la elección intermedia de ese año para votar en contra de Morena.
Y es que la tormenta perfecta podría caer sobre el suelo lopezobradorista si a lo anterior le conjugamos la rebelión de los “duros” en todo el país, pues las bases de Morena se sienten desplazadas e ignoradas en el reparto de candidaturas federales y locales, las cuales recayeron en tránsfugas del PRI y del PAN.
Puebla no es la excepción.
El movimiento “Si no hay Morenos, No Votaremos”, que ya se mueve en redes sociales y que crece día a día, por parte de los fundadores del partido lopezobradorista es una muestra real del descontento que puede afectar en gran medida a la 4T.
La elección del 2 de junio para nada está definida.
Ahí están las pruebas.