Debe constituirse un nuevo partido cuyos objetivos refieran la consolidación del proyecto de nación, pensando el actuar colectivo más allá de la vigencia del liderazgo político de Andrés Manuel López Obrador; morena debe prepararse para el porvenir, después del 2024
La Cuarta desde Adentro
Por: Jorge Hernández Aguilera / @JorHeAguilera
“Cercano está el momento en que veremos si el pueblo manda, si el pueblo ordena, si el pueblo es el pueblo y no una multitud anónima de siervos.“ — Jorge Eliécer Gaitán
El pasado fin de semana se consumó el relevo de los integrantes del Consejo Estatal de morena en Puebla. Dicho proceso fue postergado en dos ocasiones. En el 2018, a petición expresa del hoy Presidente de la República, argumentando la necesidad de reordenar el partido, dado que muchos de los dirigentes tendrían una función en el servicio público.
La segunda ocasión en que se pospusieron las asambleas de renovación fue en 2019, motivado por la nula certeza del padrón de afiliados (quienes podrían votar y ser votados), así como premeditados actos de violencia, (robo de la paquetería electoral por grupos armados), que impidieron el desahogo democrático de las asambleas.
El último proceso de elección de representantes de morena, se dio en el lejano año 2015, en el que el Consejo y Comité Ejecutivo Estatal, tendrían vigencia de tres años en el cargo, por el contrario, ocuparon sus posiciones durante siete años. Lo anterior produjo una natural pérdida de legitimidad y de liderazgo; desembocando en la ausencia de programa político, evocando y replicando el hostil actuar sectario que históricamente ha infectado a las fuerzas de izquierda.
La determinación de abrir el padrón de afiliados e incorporar a cualquier ciudadano interesado en ser partícipe del proceso de transformación debe entenderse como un nuevo momento en la vida de morena, siendo conscientes de que la transformación requiere de todas y todos.
Debe constituirse un nuevo partido cuyos objetivos refieran la consolidación del proyecto de nación, pensando el actuar colectivo más allá de la vigencia del liderazgo político de Andrés Manuel López Obrador; morena debe prepararse para el porvenir, después del 2024.
La primera etapa que protagonizó el Movimiento de Regeneración Nacional se sitúa entre el año 2012 – 2018. Donde se proyectó la creación del partido político, teniendo como única premisa la toma del poder, por la vía pacífica electoral, llevando así a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México. Dicho propósito fue logrado con creces; obteniendo más de treinta millones de sufragios en favor de la Cuarta Transformación de la vida pública de México.
Una segunda etapa se desarrolló entre 2018 y 2022, siendo característica la parálisis operativa del partido, en la que se encontró ausente del debate público. Aunado a la no renovación de los órganos partidistas, acrecentó la intención del control total del partido; fuerzas facciosas buscaron cooptar las posiciones determinantes dentro del partido, en aras de postergarse en el poder público, o en su caso de heredarlo. Fueron momentos de nepotismo diáfano, de ilegalidades permanentes.
Ahora morena se enfrenta a un tercer tiempo, la naciente dirigencia tendrá un periodo transicional, guiará al partido durante los últimos dos años del gobierno que encabeza López Obrador, así como un año más, posterior a la elección presidencial de 2024. Debe prepararse con determinación la línea política que contagie un encuentro de voluntades masivo, donde se vislumbre el triunfo de Andrés Manuel como el punto de salida, como el primer paso a la materialización de la Cuarta Transformación.
Si bien el fenómeno partidista encarnado en el aura del presidente López Obrador ha tenido un crecimiento exponencial, (morena ha vencido electoralmente en 22 estados de los 30 disputados desde 2018); el dique representado en el poder judicial, ha sido una limitante para avanzar en el México nuevo.
Ante la diminuta e insignificante respuesta política del PRIAN; el “lawfare” ha sido el mecanismo de contención de la clase económica para mantener sus privilegios y permanecer en estado de beneficios. Siendo indispensable una reforma al poder judicial, con la finalidad de que los tres poderes caminen hacia el mismo horizonte, cuya prioridad sea el pueblo de México. Por el bien de TODOS, primero los pobres.
Para llevar a buen puerto esta empresa es imprescindible tener mayoría calificada en las cámaras. Es por ello que se abre el partido, buscando transitar de un “partido movimiento”, a un “partido de frente amplio”, en el que lo trascendente no es el origen, sino el destino. No importa de dónde viene, importa a donde va.
La naciente dirigencia de morena en Puebla deberá participar en la construcción de una narrativa pública, para la mayoría de puebla. Estar presente en todas las vías para integrar a la sociedad y defender conjuntamente los propósitos de la Cuarta Transformación. Para tal propósito la fuente de origen de la legitimidad la dará el pueblo de Puebla; la ha dado ya en la selección de los Consejeros en nuestra entidad.
Ver: Fraude en la posmodernidad: Dedazo en la BUAP vestido de voto electrónico
La dirigencia entrante se deberá únicamente a la militancia. Pues es de ahí donde se delega la histórica responsabilidad de conducir los esfuerzos para la institucionalización del partido; para una formación política real en todos los rincones; para articular a los más de doscientos mil afiliados nuevos en nuestra entidad. Titánica labor la que se tiene enfrente. Organizar al pueblo. “Sólo el Pueblo puede salvar al Pueblo; Sólo el Pueblo Organizado puede Salvar a la Nación”.
Hay esperanza en este nuevo momento, hay esperanza en morena Puebla.