Aunque no existió un encuentro privado entre Miguel Barbosa y Lalo Rivera, este último sí tuvo la oportunidad de intercambiar opiniones con el mandatario a quien le reiteró sus intenciones de mantener el diálogo abierto
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Durante su toma de protesta como alcalde de Puebla para el periodo 2021-2024, el gobernador Miguel Barbosa emitió un mensaje cortés y lleno de gentileza hacia Eduardo Rivera, quien tras haber arrasado en las elecciones intermedias de ese año en la capital se enrolaba de nueva cuenta en el traje de edil para encabezar por segunda ocasión el Ayuntamiento de la capital del estado.
“Eduardo Rivera es un hombre decente, político experimentado, lo conozco hace 21 años cuando fuimos diputados juntos (…) Te espero esta semana, Lalo, porque así nos hemos llamado por 21 años: Miguel y Lalo; para que establezcamos rutas de trabajo”, fueron las palabras de las que se dieron múltiples lecturas y con las que se empezó a crear la inverosímil idea, como lo mencionamos en la entrega del miércoles, de una supuesta unión entre el gobernador y el alcalde.
Ese mensaje de Barbosa Huerta hoy cobra mayor relevancia por el contexto de la última semana en las que el mandatario poblano fue tajante en su postura sobre las concesiones de los paraderos de los camiones públicos que el edil capitalino buscaba entregar por los próximos 10 años.
Las dos visiones de gobernar se encontraron y ambos políticos, que son los dos más importantes del estado, dejaron claras sus posturas sin ningún tapujo ni rodeos.
Sobra decir que a muchos les urge ver a Barbosa y a Lalo Rivera en una confrontación abierta en demérito de Puebla.
Sus ambiciones políticas les han nublado el juicio.
Tras dos días álgidos, Rivera Pérez, como un hombre de poder experimentado y quien en el pasado fue víctima de la megalomanía, prepotencia y altanería del siniestro Rafael Moreno Valle, decidió dar marcha atrás y poner punto final a la controversia de la concesión de los paraderos del transporte público tras el llamado de Miguel Barbosa.
En respuesta, el gobernador del estado agradeció durante su habitual mañanera la cortesía política del alcalde emanado del PAN y le dio un trato de primera durante la reunión con la gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuellar, y diferentes ediles de ambas entidades.
Aunque no existió un encuentro privado entre Barbosa y Rivera, este último sí tuvo la oportunidad de intercambiar opiniones con el mandatario a quien le reiteró sus intenciones de mantener el diálogo abierto para el beneficio de los capitalinos.
Al decir de algunos testigos de la breve charla entre el gobernador y el acalde, el morenista también le agradeció al edil su correcto manejo de las circunstancias y el gesto de mandar a la congeladora el proyecto de concesionar los espacios públicos antes referidos por hasta tres trienios.
La reunión en el Centro Integral de Servicios en la zona de Angelópolis en el marco de la instalación de la Comisión de Ordenamiento Territorial de la zona metropolitana entre Puebla y Tlaxcala sirvió para poner fin a los rumores sobre un divorcio entre Barbosa y Rivera.
Ver: Ecos de la reunión entre AMLO y Barbosa
Una vez más: ni divorcio ni luna de miel ni matrimonio.
Los detractores se quedaron sin argumentos.
Y es que, los rivales, quienes ven a Eduardo Rivera como el rival a vencer para el 2024 y quienes son los mismos conspiradores de Miguel Barbosa, y sus voceros esperaban que el gobernador excluyera al alcalde capitalino del encuentro con Lorena Cuellar.
Nada de eso pasó.
Rivera Pérez fue parte central de esta reunión en la que Barbosa Huerta demostró una vez que la suma de esfuerzos es indispensable para el buen gobierno.
Puebla por encima de las diferencias políticas.
El debate y la disidencia, sobra decirlo, enriquece a todos.
Ni Eduardo Rivera ni Miguel Barbosa se tomaron personal el tema de la concesión de los paraderos de los microbuses en la Angelópolis.
Se les olvida que la política es el arte de dialogar.
Tanto el gobernador del estado como el alcalde de Puebla conocen a la perfección esta máxima.
Los agoreros del caos quedaron una vez más en ridículo.
Miguel y Lalo, dos políticos haciendo política de altura.
Off the record
Desde Alejandro Armenta y, hasta en su momento, con Claudia Rivera, Miguel Barbosa se ha reunido con casi todos los actores políticos de Puebla.
A pesar de su posición de privilegio como presidente de la Cámara de Diputados, Ignacio Mier ha sido uno de los pocos personajes intransitables para el gobernador del estado.
Además de que la entidad jamás se ha visto beneficiada, ni en obras ni en presupuesto, porque un poblano presida San Lázaro, Mier Velasco está vetado de Casa Aguayo por su historial de traición, golpista y de simulación.
Ver: Claudia Rivera y su camino al desierto
En el 2021, Barbosa Huerta se ausentó de todas las mesas políticas de negociación en las que estuvo presente Nacho Mier.
Por esto es por lo que a sus plumas adictas les cuesta tanto entender que el gobernador no rompa con Eduardo Rivera y mantenga su relación institucional.
Si existe una verdadera ruptura es esa, la del gobernador Barbosa con Nachito Mier.
No hay más.