Con una verdadera “amenaza fantasma”, Mario Riestra comenzó a sumar uno a uno a los consejeros estatales que no estaban convencidos de apoyarlo en la sesión del fin de semana como el aspirante de oposición al otrora grupo hegemónico al interior de Acción Nacional
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Convertido en el sospechoso menos pensado, Mario Riestra le arrebató a Eduardo Rivera, y a su fallido candidato a la presidencia del Comité Directivo Estatal, Felipe Velázquez, el control del PAN en Puebla con una estrategia sigilosa y casi invisible de la que vale la pena hacer varios apuntes.
Riestra Piña, por el que nadie apostaba para ganar la dirigencia estatal panista al inicio del proceso de renovación que concluyó el pasado domingo con la sesión extraordinaria del Consejo Político Estatal, inició dicho proceso con apenas veinte consejeros amarrados de los 115 integrantes de dicho órgano, es decir, poco más del 10 por ciento del total de votantes.
Con una verdadera “amenaza fantasma”, el exdiputado federal comenzó a sumar uno a uno a los consejeros estatales que no estaban convencidos de apoyarlo en la sesión del fin de semana como el aspirante de oposición al otrora grupo hegemónico al interior de Acción Nacional.
Desde que el proceso de renovación del CDE comenzó, Mario Riestra dejó clara su ruta para hacerse de la presidencia del panismo poblano: culpar a Eduardo Rivera de la aplastante derrota del 2 de junio, en la que Morena dejó hecho trizas al albiazul.
A pesar de la alianza que forjaron Riestra y Lalo Rivera desde el 2019 con la que lograron vencer a Genoveva Huerta y a Eduardo Alcántara en la interna en Puebla capital, primero; y luego por la dirigencia estatal, en el 2021, el hoy líder estatal panista optó por marcar distancia del exalcalde, a quien responsabilizó también de solo ver por sus intereses familiares y de su grupo político, además de no cumplir acuerdos y cerrar las puertas del CDE al resto de militantes.
Al parecer, esto fue el diferenciador que terminó por inclinar la balanza a favor de Riestra Piña para vencer a Felipe Velázquez, quien no logró convencer ni a los propios consejeros “afines” a Eduardo Rivera, que hasta antes de los comicios pasados eran 60 y ahora son apenas 40.
Mario Riestra no solo venció al yunque al colocar a Rivera Pérez en el centro de las críticas y como único responsable de la debacle del 2 de junio, sino que, también le ganó al exalcalde con sus reglas y en su casa.
Todo parecía indicar que con el método extraordinario para elegir a la nueva dirigencia del PAN en Puebla, que fue a través del Consejo Político Estatal, las condiciones estaban puestas para que Lalo Rivera y su candidato retuvieran la dirigencia albiazul. Y, sin embargo.
Y es que Riestra Piña se dedicó a buscar en sus casas uno a uno a los consejeros estatales que no tenían definido su voto, que eran alrededor de 53.
Con la promesa de abrir el partido y repartir entre todos los grupos –y no solo en uno– las candidaturas para la elección del 2027, Mario visitó el interior del estado para sumar a buena parte de los integrantes del Consejo Político.
Además, Riestra fue bastante sigiloso y no pecó de soberbio al presumir de manera pública sus apoyos ya amarrados para que no pudieran ser cooptados por Felipe Velázquez.
Además, el ahora líder panista dio un enorme paso en su estrategia al aliarse con Genoveva Huerta, con la que hace apenas tres años estaba distanciado y hasta peleado por unirse, como lo comenté en párrafos anteriores, con Eduardo Rivera. La expresidenta panista logró mantener a sus consejeros estatales afines a pesar del destierro que sufrió por parte de Augusta Díaz de Rivera y Marcos Castro.
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Aunque la mayoría del trabajo lo hizo Mario Riestra, Huerta Villegas tiene un gran mérito por conservar cohesionado a su grupo político, que al fin sí fue el fiel de la balanza en la interna panista.
Una vez más se hizo canon el refrán que reza: “en política nadie está muerto del todo”.
Así fue como Mario Riestra pasó de 20 a 70 consejeros que lo ungieron como presidente del PAN hasta el 2027.
Ahora, el líder panista deberá cumplir la promesa hecha al máximo órgano rector del PAN de ser un partido plural y abierto al interior; y responsable y crítico hacia el exterior.
Deberá también honrar su palabra de no solo ver por sus aliados, sino, por todos los militantes y los pocos liderazgos que aún conserva Acción Nacional, además de no hacer acuerdos debajo de la mesa ni pactos oscuros con Morena, como así se le acusó a Eduardo Rivera, de presuntamente haberlos hecho con el fallecido Miguel Barbosa.
Veremos cuál será la ruta que decide emprender el ahora líder panista.
Reconstruir al PAN, que está en ruinas, no será tarea fácil.
Aunque los arquitectos aseguran que es más fácil levantar de cero una casa que renovarla.
Ya lo diremos.
Gobierno de Armenta realiza acciones contundentes contra la inseguridad y la corrupción
Durante este martes se presentaron dos hechos que dejaron claro que el gobierno de Armenta no tolerará ningún acto de corrupción por parte de los servidores públicos del estado o de los municipios y que la estrategia de seguridad en Puebla dará los resultados prometidos lo antes posible.
En Cuautlancingo, agentes de la Fiscalía General del estado detuvieron el lunes a dos policías de transito del municipio por actos de corrupción, mismos que ya habían sido denunciados hace tiempo por un grupo de transportistas, quienes señalaron a los uniformados de exigirles de 4 mil pesos hasta 30 mil pesos por dejarlos circular en la región.
En Cuetzalan, cuerpos de seguridad respondieron de manera inmediata al robo a la sucursal Tosepantomin. A unas horas del acto delictivo, se recuperó parte del efectivo. Además, se aseguró un vehículo y hay una persona detenida.
Las dos personas lesionadas son atendidas en el Hospital General Cuetzalan del Progreso y su estado de salud se reporta estable.
Un tercer lesionado fue atendido en el lugar y no requirió hospitalización.
Con estas acciones, el gobierno estatal a través de la Secretaría de Seguridad garantiza la tranquilidad de las y los poblanos.
Lo prometido por el gobernador Armenta el pasado sábado, está claro, es deuda.