Los lamentos y los lloriqueos de este grupo disidente al del exedil capitalino terminaron en convertirse sordos y ociosos.
Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
La primera derrota del frente “Todos Unidos Contra Lalo” puso más que fúricos a sus integrantes.
La aprobación del método extraordinario para elegir a los próximos dirigentes de Acción Nacional en Puebla, quienes habrán de sustituir a Augusta Díaz de Rivera y Marcos Castro en la presidencia y secretaria general del CDE azul, a través del voto del Consejo Estatal representó un duro golpe en contra de aquellos que buscaban arrebatarle el control del partido a Eduardo Rivera.
Los lamentos y los lloriqueos de este grupo disidente al del exedil capitalino terminaron en convertirse sordos y ociosos.
Y es que Rafael Micalco, Mónica Rodríguez Della Vecchia, Pablo Rodríguez Regordosa y demás detractores de Rivera Pérez hoy señalan y se quejan de lo mismo que hace años avalaron y de lo que se beneficiaron.
El caso de mayor desmemoria y amnesia selectiva es el de Micalco Méndez, quien ha encabezado una muy disminuida rebelión en contra de Lalo Rivera, quien fue el primero en darle cobijo en el panismo poblano tras fracasar como empresario en su natal San Luis Potosí, en donde fundó la compañía lechera y de embutidos “Cremerías y Salchichonerías La Superior”, pero que tuvo que extinguir en apenas cuatro años.
Desde que inicio la guerra civil por los despojos del panismo poblano, el sempiterno legislador plurinominal (2004, 2012, 2021 y 2024) ha sido el más agresivo y férreo detractor de que el Consejo Político Estatal del PAN sea el que elija a sus líderes para el periodo 2024-2027, pues a su parecer y en su inmensa necedad, la unción de los próximos dirigentes debería ser a través de una elección abierta a la militancia.
Rafael Micalco, quien vivió en carne propia en la era morenovallista lo que es inflar un padrón de militantes y sus terribles consecuencias, está cegado por el odio que profesa en contra de Eduardo Rivera y su grupo político.
El diputado pluri olvidó que las dos veces que él fue designado como presidente estatal del PAN fue por el método extraordinario del que hoy tanto reniega.
En el 2006, Micalco Méndez fue designado por el Consejo Político Estatal como líder del PAN en Puebla sin un solo voto de la militancia, esa a la que tanto defiende a capa y espada.
Durante la sesión del Consejo Estatal, Micalco fue criticado por lo mismo de lo que hoy se queja y se inmola.
“Rafael Micalco Méndez fue electo líder estatal del PAN, en medio de críticas del paredista Héctor Montiel, quien lo acusó de ser representante del grupo hegemónico al interior del partido y lo censuró por negarse a dejar su curul de diputado local para ocuparse de lleno en su nuevo encargo.
Otra fue la postura de Roberto Grajales, quien al concluir la elección celebrada el sábado por la mañana, dijo que aceptaba su derrota sin denostar a su contrincante Rafael Micalco (…)
(…) Al concluir la votación, Héctor Montiel salió de la sesión y declaró ante los medios de comunicación que lamentaba el resultado y pedía renovación para el albiazul. Además dijo que al menos durante su discurso en el proceso de elección, Rafael Micalco no se comprometió a estar de tiempo completo en la dirigencia del partido”, señala la nota de la Jornada de Oriente del 13 de noviembre del 2006 firmada por Lesly Mellado.
Pero, esa no fue la única vez que Rafael Micalco se aprovechó de lo que él mismo ha catalogado como un método tramposo, opaco y excluyente, pues en el 2012 fue impuesto por Rafael Moreno Valle, a quien después le dio la espalda, por el Consejo Político Estatal después de la canallada que le hicieron a Juan Carlos Mondragón para quitarlo de la presidencia del CDE panista.
Micalco, a respuesta de un X de este reportero, justificó su burda imposición como presidente del PAN por segunda vez al referir que “en las asambleas nacionales es en donde se modifican los estatutos del partido. En este caso que nos ocupa fue después de que fui electo presidente estatal por segunda ocasión; el proceso se abrió a todos y nadie se quiso registrar dado que había un consenso (sic y recontra sic)”.
La memoria y la ortografía no son los fuertes de Rafael Micalco.
¿Entonces, señor Micalco, si la ignorancia es atrevida, la amnesia selectiva es vergonzante?
Ni hablar.
Off the record
Bien hace el gobernadora electo Alejandro Armenta en acabar con el sectarismo y los “ismos” en su gobierno.
El futuro mandatario poblano dio una respuesta contundente y directa al precisar que le parece ofensivo que lo cataloguen como parte de un grupo político cuando a lo largo de su carrera política ha colaborado con varios exgobernadores, presidentes de la República y líderes parlamentarios.
No solo eso, Armenta Mier pregona con el ejemplo, pues en su gabinete existen perfiles de todas las corrientes de Morena y de otros partidos, es más, hasta incluyó a alfiles de sus detractores como Ignacio Mier.
El término “armentismo”, así como otros “ismos”, estarán obsoletos en los próximos seis años.