Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
En un año en el que el caos y la desolación ha marcado para siempre al mundo, una gran noticia, histórica noticia, llegó a Puebla en medio de la pandemia y su repunte del Covid-19.
El amor triunfo en tiempos del Coronavirus.
Y es que, el Congreso del estado al fin dio el “Sí, acepto” a los matrimonios igualitarios en la entidad poblana.
Se dice fácil, pero no lo es.
Puebla apenas es el décimo tercer estado que aprueba las reformas al Código Civil correspondiente para legalizar las uniones civiles entre personas del mismo sexo.
Siete años y una legislatura después tuvieron que pasar para que los diputados locales acataron el mandato de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) publicado en el 2015 al declarar como constitucional los matrimonios igualitarios en México.
Siete largos años en los que se lucró con la lucha de cientos de activistas, defensores y protectores de los derechos humanos en Puebla. Siete largos años en los que se escucharon argumentos inverosímiles para aplazar la discusión a pesar de la sentencia de la máxima tribuna legal del país. Siete largos años en los que Puebla se estancó en la desigualdad y se mostró como un estado retrograda como lo son Yucatán, Baja California, Querétaro y Guanajuato, todos ellos gobernados por el PAN.
En su momento, el gobierno del siniestro Rafael Moreno Valle y sus genuflexos diputados que tenían una mayoría absoluta tuvieron la oportunidad de pasar a la historia por la legalización de los matrimonios igualitarios, pero prefirieron hundieron en la ignominia de ser los peores legisladores en la historia del Congreso local.
Aunque muchos odiadores profesionales del barbosismo y de la 4T en Puebla han intentado manchar, como ya se esperaba, la histórica sesión de este martes de la LX Legislatura, la realidad es que los actuales diputados locales, con mayoría de Morena, y el actual gobierno del estado serán recordados por la aprobación de la unión civil entre personas del mismo sexo y de impulsar la primera reforma de una agenda progresista.
En este histórico día también serán recordados Gabriel Biestro, como el presidente del Legilsativo local que encabezó las reformas al Código Civil; a Vianey García, por su valentía mostrada desde la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales; a la priista Rocío García Olmedo, por su brillante participación en la sesión virtual de ayer, entre otros como Juan Pablo Kuri, Emilio Maurer y Estefanía Rodríguez Sandoval.
Y así como hay quienes se cubrieron de los colores del arcoíris, también existen aquellos diputados que siempre serán recordados como retrógradas, homofóbicos, racistas y discriminadores como los infames Oswaldo Jiménez y Héctor Alonso, también los conservadores y cerrados Raúl Espinosa, Mónica Rodríguez Della Vecchia, Nancy Jiménez, Carlos Morales, Uruviel González y Carlos Morales.
Puebla hizo historia y grita fuerte el “Sí, acepto”.
Ahora es turno de la Ley Agnes, la despenalización del aborto, la adopción para familias homoparentales y la tipificación de los crímenes de odio.
Se pudo una, se pueden dos, se pueden todas.
Puebla, al fin, es un orgullo nacional tras una década bastante oscura.
Ya era hora, señores.
