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Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizPue
Omar Álvarez Arronte sufre de un agudo caso de Síndrome de Estocolmo.
El ex secretario de Seguridad Pública municipal, de acuerdo con lo declarado por Javier “Cara de mi Chile” Casique, es la nueva adquisición del equipo de campaña de Enrique Doger.
Doger y Álvarez Arronte juntos otra vez.
Una fuente que conoce muy bien las entrañas del dogerismo explicó a este reportero que fue precisamente el secretario general del PRI en Puebla quien reconcilió al abanderado tricolor y al ex secretario de Gobernación municipal.
¿Reconciliación verdadera o un quinta columna en el war room de Doger?
Cómo olvidar la cruenta pelea que protagonizaron en el 2007 Álvarez Arronte y Doger, la cual pasó de una disputa interna del gobierno municipal del segundo a exhibirse en diferentes medios de comunicación como dos enemigos a muerte.
Fue precisamente el ahora dogerista redimido Omar Álvarez quien hace más de una década señaló por primera vez la corrupción, mañas y enriquecimiento ilícito de Enrique y su grupo cercano de colaboradores, “El Güicho Domínguez” (Arronte dixit) Ignacio Mier, futuro diputado federal por Morena; Alberto Ventosa (otro enemigo a muerte de Doger después de hacerlo caminar encuerado desde Valsequillo hasta Puebla por un tema de dinero público y Gambling) y Jorge Ruiz Romero, jefe de servicios Administrativos del IMSS en Puebla de día y operador electoral de tarde.
En una reveladora entrevista con Iván Mercado, constructor de obra pública y ex locutor de Oro Noticias, el ex titular de la SSPTM narró cómo Doger y su mafia habían comprado inmuebles en el extranjero gracias al erario de los poblanos y al black money obtenido de los table dance, bares, antros, casas de citas y demás tugurios que dejaron instalarse en la Angelópolis durante su trienio del 2005 al 2008.
“Hay muchas y aquí es hasta donde le quiera topar el grupito del presidente (Enrique Doger), hasta donde le quiera topar. Yo no tengo nada que perder ¡eh! ni ando buscando casa en Estados Unidos como ellos (Mier, Ventosa y Ruiz Romero) que ya están vendiendo sus propiedades acá para irse a vivir a Estados Unidos, no. Yo nací aquí en Atlixco, he vivido toda mi vida en Puebla, voy a seguir viviendo, mis hijos estudian en Puebla, no ando buscando casa en Estados Unidos ni me voy a ir, no tengo porque irme pero ellos sí. Entonces a donde le quieran jalar ¡eh!…Lamentable para esta ciudad esa burbujita donde hay periodistas, está este señor (Fernando Alberto) Crisanto, terrible, lo más “negro” del periodismo en Puebla. Está este señor Nacho Mier que es ahora el “Guicho Domínguez” de Puebla, o sea, ya cambio hasta mujer, ya cambió casa…”.
(Para consultar completas las muy reveladoras declaraciones del ex titular de la Segom dar click aquí)
Es parte de la entrevista que Omar Álvarez, muy enemigo del dogersimo, dio a Mercado en el que ya exhibía las prácticas de Doger Guerrero y compañía en las que también participaba el “periodista” Fernando Crisanto, ex director de Diario CAMBIO antes de que el ahora abanderado del PRI se lo entregara a Arturo Rueda.
Además de este primer encontronazo, Omar fue más allá y también se presentó en diferentes medios de comunicación para hacer públicas las chequeras a nombre del Ayuntamiento de Puebla que Doger había entregado a cada una de sus numerosas amantes para satisfacer sus caprichos.
¿A poco con estos antecedentes es creíble la reconciliación entre Álvarez Arronte y Doger?
Ni las comidas a las que Javier Casique, Doger y Arronte asistían en la casa del magistrado Carlos Loranco serán necesarias para reconciliar a estos dos singulares personajes.
Es ilógico que Omar regrese al dogerismo para participar en una campaña destinada al fracaso y con el objetivo de no convertirse en el peor candidato de a historia del PRI en Puebla.
Algo huele muy mal en esta tregua entre Álvarez y Doger.
En lo personal (como diría Ricardo Anaya) creo que el regreso de Arronte es cuestión de pesos y centavos para pellizcar lo más que pueda del dinero que el CEN enviará para la campaña de Doger y tener un jugoso fondo de retiro de la política en Puebla.
De ese tamaño es la desesperación de Doger para perdonar a alguien que lo exhibió y de fea forma.
¡Pobre Quique!