Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Los que hemos tenido la mala fortuna de mirar a la muerte sabemos que es un sentimiento que jamás se olvida.
La desolación de ver extinguirse una vida es inigualable.
La vida siempre quedará marcada por un hecho como estos.
Este martes fuimos testigos del dolor de unos padres quienes perdieron a sus hijos por la imparable ola de violencia que se vive en Puebla.
Ver a una madre o un padre quebrarse por la ausencia de los seres más amados le rompe el corazón a cualquiera.
Este martes 25 de febrero del 2020 fue uno de los días más tristes de la entidad poblana.
¿Cómo se puede prevenir una atrocidad como esta?
No hay estrategia pública que sea suficiente ante la monstruosa mentalidad de los asesinos.
El estado ya tocó fondo por una década desperdiciada en la que se maquillaron cifras con tal de complacer los sueños presidenciales de un tirano que apostó más por su imagen pública que por la seguridad de los poblanos.
Ayer, las calles de la Angelópolis se pintaron de blanco con la marcha de miles de estudiantes que salieron a exigir un alto a la violencia en la entidad.
Un reclamo legítimo.
Una marcha que logró lo que otras no.
Al grito de #NiUnaBataMenos, más de 10 mil estudiantes (aunque algunos mezquinos en los medios de comunicación aseguraron que fueron 500 alumnos) cimbraron el estado con sus súplicas de justicia por las muertes atroces de Ximena, José Antonio, Francisco Javier y José Manuel.
Ni los liliputienses panistas ni los parias de Antorcha Campesina ni los fifís de la aldea lograron lo que cientos de alumnos sí consiguieron el martes: sacudir al gobierno en turno para que atienda de manera urgente la inseguridad que cada vez más crece en el estado.
La comunidad universitaria de Puebla respira por la herida.
El duelo es solo de ustedes, la tragedia es solo suya, el reclamo no es de nadie más que de ustedes.
Que ningún oportunista, como ya surgieron muchísimos en las redes sociales, intenten politizar el tema a pesar de que su miseria humana así se los reclame.
Los alumnos no se pueden contaminar con estos ruines, quienes siempre buscan la raja política en cualquier tragedia.
Ver las lágrimas en los ojos de los alumnos que despidieron este martes a sus compañeros de aulas son imágenes que jamás queremos que se repitan en nuestro estado.
Por Ximena, José Antonio, Francisco Javier y José Manuel, todos debemos de trabajar desde nuestras trincheras para que en Puebla no se repita otra escena como la de Huejotzingo.
#NiUnaBataMenos: el grito que hizo despertar a los universitarios una vez más en Puebla.
Ni un poblano o poblana menos.
Nunca más.