Después de Rimet
Por: María Reyes / @maria_FerGR
Hay una palabra que se utiliza en el lenguaje militar, cuando un ejército necesita retroceder. Replegarse. Eso fue lo que hice esta semana con la esperanza de que tuviera más ideas para esta columna, porque últimamente escribía muy rápido y dejé de prestarle atención a los detalles. Y, claro, uno se satura incluso del futbol. Paradójicamente, me vi muchos más partidos y disfruté cada uno. Fui víctima de eso que muchos han teorizado: que hay partidos, los más, que son intrascendentes y transcurren sin ningún momento memorable. Y los vemos por puro gusto aunque no vayamos a hablar de ellos jamás. Y los mexicanos sabemos lo que pasa cuando dejas de hablar de alguien y lo olvidas.
Coincidentemente, cuando no tienes nada que decir de un partido (o varios) en particular, esto de escribir columnas de futbol se vuelve más divertido porque puedes enfocarte en otros temas, otros que tienen mucho que ver con el deporte pero poco con la pelota rodando. La columna de hoy iba a estar destinada a otra cosa, más parisina, pero me topé con una imagen de Luis Suarez fisgoneando el VAR, acción que le costó una amarilla. Como me encanta meter cizaña y polemizar lo que a nadie le importa, me quedé pensando en eso ¿por qué le sacarías a alguien una amarilla por asomarse al VAR? De por sí el tema del VAR es muy polémico y cada día lo odiamos más; genera controversias, pareciera que todo está mal, que todo es relativo y genera contradicción dentro de las pocas reglas. Un penal se marca en un partido y otra acción idéntica no simplemente por la forma en la que se vio en el VAR y entonces ¿cuál es la regla, la norma? ¿Para qué sirve el árbitro?
Pero me preocupó otra cosa, un poco más extraña. Según yo (corríjanme si me equivoco), puedes ser acreedor de una tarjeta amarilla por disidente, por violar las leyes y el reglamento, por hacer que el juego tarde en volver a empezar, por no respetar cuando se ejecuta un tiro, por salir y entrar (y eso incluye celebrar con la hinchada), por quitarse la camiseta y por golpear a los demás y reclamarle al árbitro, lo que comunmente se conoce como conducta antideportiva. Imagino que la categoría que justifica la amarilla de Suárez es romper las normas y entrar a un área restringida. Pero el problema de fondo en realidad es un poco la democratización de la información. Y aquí es donde me pongo pesada.
El VAR existe, creo, para que las jugadas puedan definirse con claridad y homogeneidad; así se garantiza que un árbitro no esté comprado y que sus decisiones sean justas y acertadas. Si el árbitro no logró ver la jugada claramente (cosa que sucede a menudo por la distancia o la perspectiva), el VAR se asegura de que exista una mirada omnisciente y objetiva que pueda ayudar al árbitro a decidir. En ese caso, el VAR existe para beneficio de los jugadores y el deporte. Hasta que se volvió un caos. Pero entonces el VAR realmente no puede estar solamente a disposición del árbitro. Me pasa bastante que veo transmisiciones con imágenes más claras, los anaistan concluyen algo y terminan con “pero habrá que ver qué imagen ve el árbitro en el VAR”. Y así, ese es el final de la justicia. Entonces pasa que se acerca alguien como Suarez, transgresor como es, y lo penalizan por ver lo que el árbitro está viendo. Por arbitrar al árbitro, la razón de ser del VAR.
Sería más democrático que los involucrados en la jugada (o los capitanes, o los técnicos) pudieran ir al VAR, ver lo que el árbitro está viendo y saber qué es lo que está juzgando. Al final, la decisión será del árbitro y pitará igual, pero todos sabrán por qué y no quedaríamos con teorías de conspiración, si es que vio algo. Lo negativo: que tardarían horas esas resoluciones si alguno se pone incróspito. Pero para eso sí hay solución: entonces la amarilla por repelar sí sería válida. Lo ridículo del caso es que amonestar a un jugador por checar el VAR es casi como otorgarle derechos a una cámara; derechos iguales a los del árbitro o algún jugador. Y no veo que el VAR pueda tener obligaciones ni mecanismos de evaluación, ni entidad superior regulatoria.
A menos que a Suarez se le haya pitado amarilla nada más porque se le acercó bastante a una persona, similar a la forma en la que Suárez aparece cuando quiere atacar. Y si eso puede pasar, ¿entonces el VAR realmente suplantó la discrecionalidad del árbitro? ¿O recuérdenme para qué existe?
