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Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Con una pésima preparación, los niveles de estamina en el mínimo, una condición física deplorable y sin fuerza en los puños, es cómo Enrique Cárdenas se presentará al debate entre los candidatos al gobierno del estado del próximo domingo por la noche.
El abanderado del PAN lleva semanas en la lona por su falta de personalidad, mediocridad y escándalos de corrupción alrededor de su millonario patrimonio amasado a costa del erario y de la UDLAP, sin embargo, el panista avergonzado busca que con un volado en el último round logre emparejar la pelea contra su rival de calzoncillo guinda, Luis Miguel Barbosa.
Cárdenas llega como un boxeador amateur que no se preparó lo suficiente en el gimnasio, sin un sparring que lo pusiera a prueba y sin un entrenador que lo mentalizara que una elección estatal no es una tarea fácil como recabar firmas desde un stand en el zócalo de Puebla.
El candidato del PAN inició la elección como un peso pluma y sigue estacando en ese peso, pues jamás entendió que la pelea por Casa Puebla requería a un peso pesado con los guantes bien puestos para responder con jabs, ganchos y uppercuts cada golpe recibido, pero también con una defensa fuerte y un juego de piernas hábil y atinado para mostrarse como una opción válida ante los poblanos.
Enrique Cárdenas subió al ring electoral sin entender lo que es la política ni la administración pública.
No es lo mismo las horas nalga en los escritorios del CEEY o su zona de confort en las aulas de la Universidad Ibero que gobernar a millones de ciudadanos que exigen respuestas inmediatas y no las tibiezas con las que navega el abanderado de Acción Nacional en Puebla.
Y es que en el encuentro del domingo en el CCU de la BUAP tampoco se le ve con qué Cárdenas Sánchez pueda recuperar lo que no ha podido ganarse en campaña. Al candidato del PAN-PRD-MC no se le ven tablas de un buen orador, no es ágil ni hábil para improvisar, luce acartonado y demasiado ensayado, tampoco tiene la mejor de las retóricas ni emplea metáforas acertadas.
Está claro que Enrique no es Paco Fraile o Ana Teresa Aranda o Eduardo Rivera, quienes sí son políticos de altura que podrían poner en predicamentos a sus contricantes de Morena y PRI con su facilidad de discursos, ideas claras y temple para manejarse bajo presión.
¿Qué puede ofrecer Cárdenas de nuevo contra Barbosa que no se haya visto ya en el 2018?
¿Con qué volado intentará el otrora “honesto e impoluto” académico noquear al candidato de Morena para emparejar la puntuación que hasta el día de hoy luce bastante dispareja?
Pero, si Enrique Cárdenas se transforma de la noche a la mañana en un debatiente de lujo, aún existe una mala noticias para el presunto defraudador del SAT: el encuentro entre los candidatos al gobierno de Puebla no influye en el electorado poblano por sus bajos números de alcances.
Es decir, si el candidato del PAN piensa que en el debate está su salvación para reducir la ventaja de dos dígitos con Barbosa Huerta que mejor piense de una vez en declinar a dos semanas de que concluya el proceso electoral en marcha, pues a los poblanos no les interesa seguir este ejercicio organizado por el INE.
Está comprado.
Además del desinterés del electorado por el debate en la aldea, el mismo domingo y a la misma hora del encuentro entre Barbosa, Cárdenas y Jiménez Merino, se jugará la semifinal de vuelta entre León y América, además del capítulo final de Game of Thrones.
Impensable un peor escenario para Enrique Cárdenas, quien ilusamente creía que el debate era su volado para mandar a la lona a Barbosa.
Lo que también está perdiendo de vista Cárdenas Sánchez es que en el debate tendrá que cargar con sus pecados (Idatcom, Estafa Maestra, Fraude al SAT, Hotel de Lujo, Rectoría UDLAP) y con los de Rafael Moreno Valle, Martha Erika Alonso y Tony Gali, pues su partido, el PAN, gobernó Puebla los últimos ochos años.
Cárdenas llegará al debate como un pugilista de barrio a una pelea prime time en Las Vegas contra un peso pesado como Luis Miguel Barbosa.
El debate del domingo podría recordar a la pelea entre Floyd Mayweather, Jr. y “El Canelo” Álvarez.
De ese tamaño puede ser la golpiza que le depara al “académico”.
Pobre Cárdenas, nada le sale bien.
En la esquina azul que vayan buscando la toalla para ya aventarla al ring y detener la pelea. Ya ni la campana los salva.