Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
En la entrega del lunes de esta columna explicaba que el panismo poblano, además del lastre que representará el siniestro Rafael Moreno Valle por los casos documentados de corrupción durante su gobierno, enfrenta una severa crisis interna propiciada por la ruptura irreparable de sus dos principales grupos: los genovistas y los lalistas.
El PAN, sea quien sea su candidato a la presidencia municipal de Puebla para el 2021, ya está en un escenario de perder-perder.
Tras la filtración de las conversaciones entre Eduardo Rivera, el aspirante más fuerte con el que cuenta Acción Nacional en la Angelópolis, y Genoveva Huerta, la cada vez más mermada lideresa del partido y segunda en la carrera por la candidatura en la capital, se hizo más evidente que el partido albiazul está más que dividido.
Roto, para ser exacto.
Ahora más que nunca, Rivera Pérez, quien aglutina a una buena parte de las vacas sagradas del panismo en Puebla y quien es el único en contar con una estructura de peso en la capital, y Genoveva Huerta, quien congrega a lo poco que queda del morenovallismo y cuenta con el “respaldo” de Eduardo Alcántara y de Fernando Manzanilla, demostraron que sus diferencias son irreconciliables.
Lalo Rivera y Genoveva no pueden verse ni en pintura.
El chat de whatsapp, que la lideresa del PAN o su torpe asesor Eduardo Alcántara le filtraron al periodista Carlos Gómez, muestran a un Eduardo Rivera sobrado y engrandecido por ser el único aspirante con números serios y que le garantiza el triunfo a Acción Nacional en el 2021, pero también dibujan a una Genoveva Huerta hermética y prepotente al saberse con el control del partido y del Consejo Estatal Político, los cuales serán determinantes para definir al abanderado azul en la Angelópolis.
Los dos tienen sus canicas, está claro, pero, es más que evidente, ninguno está dispuesto a negociar.
Con la filtración, Genoveva Huerta dinamitó cualquier puente de comunicación con el exalcalde.
El PAN se encuentra en un verdadero laberinto sin salida.
Me explico.
En caso de que Huerta Villegas no logre la postulación como abanderada del PAN en la capital, hará todo lo posible para que la nominación no recaiga en Rivera Pérez, incluso si eso conlleva a que el candidato sea su bufón Oswaldo Jiménez o Mónica Rodríguez Della Vecchia, quienes tienen una rentabilidad electoral marginal, como así lo demuestran las últimas encuestas que colocan a ambos con menos del cinco por ciento de conocimiento y con una ridícula intención de voto.
Con esto, Lalo Rivera, es obvio, dejará morir solo al candidato del PAN al retirar toda su estructura electoral, lo que provocará un boquete mortal para el partido y dará santa sepultura a las aspiraciones del albiazul de regresar al Charlie Hall en el 2021.
Incluso, Rivera podría pactar una alianza de facto con el gobernador Miguel Barbosa, con quien mantiene una excelente relación, de no intervenir en los comicios del próximo año y hasta ceder su estructura al futuro abanderado de Morena, a cambio de posiciones en el gobierno municipal.
Sobra decir que este escenario será similar o peor en caso de que Huerta Villegas sea designada como la candidata del PAN en la próxima elección.
Pero, si Rivera Pérez, como todo indica, logra repetir una vez más como el candidato del PAN para presidente municipal de Puebla, la naciente ola genovevista hará lo propio al dejar solo al ex edil capitalino.
Una huelga de brazos caídos.
Aunque la estructura de Huerta Villegas no se compara con la de Lalo Rivera, la aún presidenta del PAN en Puebla cuenta con cierta presencia en el norte de la Angelópolis, al igual que sus alfiles en el resto del territorio capitalino, como Carolina Beauregard, Blanca Jiménez, Francisco Fraile, Luis Olmos, Kevin Vargas, entre otros.
Por su parte, Genoveva Huerta también podría hacer sus propios amarres con tal de que Eduardo Rivera no regresa al Palacio del Ayuntamiento de Puebla, pues si esto sucede, la carrera de la lideresa panista verá su fin, sin lugar a dudas.
En verdadero escenario de perder-perder.
Ni Lalo Rivera le alzará la mano a Genoveva Huerta, ni ésta se sumará al primero.
En lo personal no encuentro regidurías, espacios en el gabinete municipal o alguna otra negociación que haga ceder a Rivera Pérez o a Huerta Villegas.
La danza de los egos del PAN pasó ya, formalmente, a guerra fría.
Huerta pierde con Lalo Rivera y viceversa.
¿Quién gana?
Morena, es obvio.
