Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
El ADN priista corre por sus venas, pero desertó a las filas del tricolor para saciar sus excesos de poder; tan adicto al telepronter, a los flashes, al maquillaje y a los reflectores como a la represión y el asedio; especialista en desviar recursos públicos para promocionar su imagen en revistas de moda, medios nacionales y espectaculares; afecto del erario público como caja chica de sus fines perversos, hijo del pragmatismo, la deuda pública oculta, y de los tecnócratas.
El exceso de sus mandos policíacos, quienes mataron a un menor de edad de manera sanguinaria, le quitaron sus sueños de opio de llegar a Palacio Nacional.
Despiadado y corrupto.
No, esta descripción no define al siniestro Rafael Moreno Valle, sino a su reencarnación, el gobernador de Jalisco Enrique Alfaro, quien, como lo fue el extinto exmandatario poblano, es otro aldeano obsesionado con aparecer en la boleta presidencial del 2024.
A inicio de esta semana, la organización yunquista Poblanos Contra la Corrupción presentó su más reciente investigación (luego del fiasco de “La Trama Audi”, en el que participó Enrique “La Fichita” Cárdenas) bautizada como “Dinero Ilegal y Elecciones” en la que abunda sobre el método con el que Moreno Valle desvío millones pesos del presupuesto estatal para su promoción personal con el objetivo de hacerse de la candidatura del PAN en las elecciones presidenciales del 2018.
Entre todos los soporíferos capítulos de este libelo, que una vez más no causo el revuelo que sus autores esperaban a pesar del impulso que algunos porristas le dieron y que vendieron como otra “Estafa Maestra”, destaca un apartado que profundiza sobre el mecanismo que el oscuro Rafael diseñó para ganar o robarse las elecciones del 2010 al 2018.
Parte importante de la ingeniera electoral morenovallista fue la promoción del expriista en medios nacionales y el secuestro de la libertad de expresión en Puebla a través del infame y ya conocido “tripack”, el cual era operado por Marcelo García Almaguer, huérfano de Rafael que ahora niega a su padre político fallecido hace ya casi dos años.
No sólo eso, García Almaguer, con la chequera abierta del erario del estado, fue el encargado de la operación fracasada en redes sociales para posicionar a Moreno Valle como el aspirante mejor evaluado del PAN para representar al partido en los comicios sucesorios del peñismo. También, el ahora diputado sin partido (que no es lo mismo que ciudadano o independiente) fue la cabeza de las guerras sucias y las campañas de odio en contra de políticos, activistas, periodistas y empresarios no afines a Moreno Valle.
Este fue el método con el que, con dinero de los poblanos, Moreno Valle inundó todo el país con su imagen y ni así logró crecer más allá del mediocre 10% en las encuestas para la elección federal del 2018.
Aunque este modelo, diseñado por “Chelo” García, es un fracaso rotundo, Enrique Alfaro piensa lo contrario al revivir el “Método Moreno Valle” para posicionarse rumbo al proceso sucesorio del lopezobradorismo.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
El portal de noticias Territorio, en un luminoso reportaje del periodista Saúl Prieto publicado el pasado 1 de julio bajo el título “Ni en pandemia Alfaro deja su estrategia en medios nacionales”, da detalles de los millones gastados por el expriista para promocionar su imagen en los principales canales de televisión abierta, radiodifusoras y periódicos del país, con dos objetivos: lapidar el escándalo de Giovanni López, que mató sus aspiraciones políticas a corto plazo, y crecer en las encuestas que miden a los aspirantes del 2024.
Mientras Moreno Valle tenía a Botón Rojo, Alfaro tiene a su Naranja Mécanica, integrada por La Covacha, EuZen Consultores e Indatcom.
“De acuerdo con la plataforma que transparenta los recursos concedidos para difusión, de todos los medios que han recibido más de 1 millón de pesos del estado por año desde diciembre de 2018 a la fecha, 19 son de corte nacional y 15 locales; aunque la mayor cantidad de recursos se lo han llevado Indatcom, Eu Zen y la Covacha, el trío de empresas preferidas para la comunicación personal de Enrique Alfaro Ramírez desde que fue alcalde en Tlajomulco.
Especialmente en 2020, el Gobierno de Jalisco creó la Comisión Administradora de Comunicación a quien se le atribuyó la responsabilidad de centralizar el presupuesto de difusión mediática desde el 19 de febrero. Tras las tres sesiones que han llevado a cabo se asignaron 46.1 millones de pesos en campañas, gran parte de ellos dirigidos a medios nacionales.
Destaca la campaña para “dar a conocer de forma oportuna a los jaliscienses las acciones que forman parte del Plan Jalisco Covid-19”. De 22.1 millones de pesos asignados, 8.5 millones fueron a medios instalados en la Ciudad de México como El Universal, Televisa, TV Azteca, MVS, Grupo Imagen, entre otros.
A nivel local Televisa Guadalajara ocupa el primer lugar con más recursos obtenidos a nivel estatal por recibir 38.5 millones de pesos durante la administración actual. El primer medio que más entrevistas registra es Quiero TV y durante la administración alfarista ha recibido la segunda cantidad de recursos más alta con 18.1 millones de pesos”.
Ver: Ni en pandemia Alfaro deja su estrategia en medios nacionales
Hasta aquí la larga, pero reveladora cita que desnuda a Enrique Alfaro de Moreno Valle.
No cabe duda que los aldeanos se marean muy fácil en los ladrillos de sus gobiernos.
Alfaro, sin duda, es el Moreno Valle de Jalisco.
