Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
José Juan Espinosa no sólo tenía el problema mental de no controlar su temperamento, el aún diputado local perseguido por la Fiscalía de Puebla también es mitómano y vive en una realidad inventada.
El ex alcalde de San Pedro Cholula, quien quebrantó de manera escandalosa las arcas del municipio, creó un mundo paralelo en el que no es un corrupto consumado, no es ahijado del góber precioso Mario Marín ni fue un siervo más del siniestro Rafael Moreno Valle ni tampoco traicionó al gobernador Miguel Barbosa y a la 4T al hincarse ante Martha Erika Alonso en cuanto vio que el TEPJF ratificaría el Fraude Electoral de Puebla en el 2018.
Espinosa Torres también miente y se cree sus mentiras. El legislador, quien ya tiene su plan de fuga bien diseñado, piensa que los poblanos le compramos sus mentiras de que es un perseguido político, de que es un ciudadano libre, que el gobierno barbosista lo está intentando de doblegar por el hecho de ser un opositor, que no confabula en contra del lopezobradorismo, en conjunto con Fernando Manzanilla y con Alfonso Esparza, que no desvío cientos de millones de pesos del erario de San Pedro.
El “JJ” también cree sus mentiras acerca de su inexplicable patrimonio, que su pestilente riqueza se debe a su éxito como empresario local y no a sus turbios negocios a costa de la administración pública, que sus decenas de casas, departamentos y terrenos en San Andrés, Cholula, Puebla y Atlixco fueron pagadas con dinero lícito y no con los impuestos de la gente que menos tiene.
En pocas palabras, Espinosa creó un mundo de mentiras, que solo él, y nadie más, cree que es real.
Pero, hay una mentira que José Juan Espinosa ocultó durante años y ahora ya le estrelló en las manos como una granada de fragmentación.
La historia no tiene desperdicio.
El pasado 26 de octubre, en una de sus últimas apariciones públicas, Espinosa Torres grabó un extraño video en las instalaciones de “La Casa del Pueblo”, de San Pedro, para acusar que la FGE inventaría más delitos en su contra para someterlo por sus críticas a la administración de Barbosa Huerta.
En su ya característico tono histriónico, el ex edil recorrió la casona ubicada a unos metros del Ayuntamiento de Cholula e incluso asegura que ese inmueble fue recuperado durante su administración mientras explica que sembraron un árbol como símbolo del florecimiento del municipio.
Lo que José Juan Espinosa evitó mencionar es que “La Casa del Pueblo” fue uno de los grandes atracos de su Mafia Inmobiliaria, pero esta, a través de la Comuna Cholulteca.
En el reportaje de ocho columnas que El Incorrecto publica este martes damos los detalles con los que el ex alcalde despojó sin autorización del Cabildo y sin el debido proceso legal al conocido doctor Víctor Domínguez de la casa que ahora alberga la Tesorería de San Pedro Cholula.
Falsificando actas notariales, abusando de su autoridad y utilizando recursos públicos, su sello característico, “El Loco” José Juan creó toda una trama para hacerse de la propiedad del médico, que tiene un valor comercial de 20 millones de pesos de la que no vio ni un peso, para quitársela a la mala.
No sólo eso, el indiciado morenovallista se robó una serie de antigüedades, dinero en efectivo y un vehículo que estaban en el interior del recinto, el que estaban remodelando para transformarlo en hotel boutique, como así lo demuestra la Carpeta de Investigación con folio de expediente 469/2016.
Por años, Espinosa Torres ocultó este gran atraco gracias al halo de impunidad que le dotó Rafael Moreno Valle durante su oscuro régimen. A cambio de millonarios negocios en San Pedro Cholula y de alianzas electorales, el ex alcalde denunciado por peculado logró congelar por años la querella presentada por el despojo ilegal de la hoy “Casa del Pueblo”.
Así, José Juan no solo tiene el problemón por los delitos peculado, fraude, asociación delictuosa, abuso de autoridad y simulación de operaciones con facturas apócrifas; en la FGE también ya están integrando en su abultado expediente esta nueva investigación que invariablemente terminará en otra orden de aprehensión.
Por esto, insisto, la licencia de Espinosa Torres no es más que el aviso de que su fuga está en marcha.
En el mundo de mentira del “JJ” existía el político impoluto que jamás había delinquido ni aprovechado sus cargos para hacerse inmensamente millonario ni ser un traidor confeso.
José Juan Espinosa imaginó, en su mundo paralelo, que todas sus pillerías jamás encontrarían castigo.
Las mentiras del ex alcalde corrupto van cayendo poco a poco.
Al igual que su mundo paralelo.
Vaya final para “El Loco” José Juan.
