Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Para la Iglesia Católica, esa a la que Francisco Fraile es tan devoto, la mentira es un pecado mortal cuando a través de ella se dañan gravemente las virtudes de la caridad y de la justicia.
El Pastor Fraile es un pecador, y no cualquier pecador, es un gran pecador cuya alma panista ya está lejos de la gracia de Dios y de la bienaventuranza eterna.
El Catecismo explica que “la mentira, por ser una violación de la virtud de la veracidad, es una verdadera violencia hecha a los demás”, pero la doctrina de los creyentes de la iglesia que fundó San Pedro ya poco le importa al vocero de Enrique Cárdenas,
Fraile García se ha convertido en los últimos días en un mentiroso profesional, y por lo tanto en un pecador recurrente, con tal de rescatar la desastrosa campaña que realiza Cárdenas Sánchez.
Paco Fraile miente al decir que el abanderado de Acción Nacional, PRD y Movimiento Ciudadano ya está a 10 puntos de su rival de Morena Luis Miguel Barbosa, cuando no existe una sola encuesta que coloque al ex rector de la UDLAP a menos de 20 puntos del ex senador de la República.
Pecador.
Fraile García miente al asegurar que Enrique Cárdenas cuenta cada vez más con el respaldo del electorado poblano, cuando, en realidad, sus mítines ya no alcanzan ni las 50 personas al interior del estado.
Pecador.
El Pastor Fraile miente al afirmar que el candidato del PAN va a ganar los comicios cuando su campaña se hunde cada vez en la tibieza y la mediocridad al no definir si es un candidato de oposición, si es el candidato del continuismo morenovallista o si es una especie de candidato ciudadano camuflajeado con los colores del partido albiazul, ese que tanto detesta.
Pecador.
¿Qué tan larga deberá ser la penitencia del vocero de Cárdenas para tantas mentiras dichas en tan poco tiempo?
Pero, en lo que Paco Fraile no puede mentir, aunque lo intente a pesar de agravar su lista de pecados, es el coqueteo público que hace dos años tuvo con Morena. Sí, el mismo partido al que ahora aborrece.
Luego de ser perseguido por el morenovallismo en el 2014 al ser acusado de presunto daño patrimonial al Instituto Mexicano del Seguro Social durante su gestión como delegado de la dependencia federal en Puebla, Fraile García pensó en abandonar las filias del PAN para rendirse en los brazos del partido que Andrés Manuel López Obrador fundó.
Fraile García buscó tres años más tarde, es decir en el 2017, al que entonces era el líder estatal de Morena, Gabriel Biestro, para despotricar en contra del ex gobernador Rafael Moreno Valle y en contra de todo su grupo político tras ser denunciado ante la PGR.
El hoy vocero de Cárdenas le dejó claro al hoy presidente del Congreso del estado que el extinto ex gobernador era su enemigo público, ya que involucró a su familia en la querella presentada ante la Procuraduría General de la República.
En el encuentro en una conocida cafetería del rumbo de Huexotitla, que en ese entonces los periodistas Enrique Núñez y Erika Rivero hicieron público en sus respectivas columnas, Fraile le prometió a Biestro sumar a Morena a un buen número de panistas agraviados por Moreno Valle.
A cambio, el Pastor Fraile le pidió al ex dirigente del Movimiento Regeneración Nacional la candidatura del partido al gobierno del estado para la elección del 2018. Incluso, el ahora vocero del abanderado panista le comentó que con la postulación al Senado de la República se conformaba.
Fraile estuvo a una encuesta de ser candidato de Morena.
Sin embargo, sus paupérrimos números y sus fracasos electorales le cerraron las puertas del partido guinda.
Meses más tardes, el Pastor Fraile tuvo que aplicar unas de las máximas de la Iglesia Católica y perdonó todos los agravios en su contra y en contra de su familia para sumarse a la campaña de Martha Erika Alonso, la esposa de la persona que lo quería ver tras las rejas.
El hueso es el hueso.
Como buen católico, Fraile tuvo que poner la otra mejilla para recibir otra cachetada.
Ahora, el vocero de Cárdenas no es más que un mentiroso consumado y un pecador sin remedio.
Y es que, para una campaña en picada, como lo es la del candidato del PAN, no hay más remedio que la negación y la mentira.
El Pastor Fraile ya cuenta más penitencias que elecciones perdidas.
Fraile se aleja cada vez de la tierra prometida.
Padre, yo confieso que he pecado…