Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
La tragedia siempre es un sismo que mueve los cimientos de una casa.
Los cuartos se hacen más grandes, más fríos, más extraños.
Como río revuelto, la desdicha arrastra piedras, basura, desperdicios, cadáveres, muchos cadáveres.
El desamparo lo sacude todo.
El asesinato de los cuatro jóvenes en Huejotzingo sacudió desde sus raíces a Puebla.
Pero, la tragedia por las muertes de Ximena, José Antonio, Francisco Javier y José Manuel unieron a la comunidad universitaria para, en un solo grito, exigir un alto a la inseguridad y violencia que se vive a diario en el estado.
No sólo eso, el caso de Xalmimilulco logró lo que parecía imposible: un encuentro entre el gobernador Miguel Barbosa y el rector de la BUAP Alfonso Esparza.
Las tragedias también sirven para unir.
El grito de #NiUnaBataMenos, un grito de dolor y frustración, jamás será olvidado por los poblanos.
La tragedia de los estudiantes de medicina de la BUAP y la UPAEP despertaron a la comunidad universitaria, en especial, a las mujeres, quienes claman por condiciones de seguridad dentro y fuera de las aulas.
Ver: #NiUnaBataMenos: los estudiantes sacuden a Puebla
Aprovechando la atención mediática y que todos los ojos de la sociedad están puestos en las universidades de la Angelópolis, un grupo de alumnas de diferentes facultas de la máxima casa de estudios del estado hicieron públicos a través de las redes sociales y durante los plantones de este miércoles diversos casos de acosos que sufren por parte de sus compañeros, profesores y directores de carrera.
Un secreto a voces, que tradicionalmente, ha sido ignorado por años por las autoridades universitarias.
Para evitar una nueva tragedia como la de Huejotzingo se deben de atender estas señales.
Detrás de una caricia sin consentimiento, de una mirada lasciva, de un comentario vulgar, de un chantaje o de una proposición sexual, existe, en la mayoría de los casos, un hombre retorcido a punto de detonar en un acto de violencia en contra de la mujer.
Así como la sociedad, las autoridades y la comunidad universitaria se han unido para proteger a los jóvenes de Puebla, también se deben de cerrar filas para evitar que las mujeres estudiantes vivan con miedo.
Ver: ¿En qué momento todo se pudrió en Puebla?
Nunca más una mujer acosada en las aulas.
#NoMásAcoso lleva al #NiUnaBataMenos.
La tragedia ya despertó a los alumnos de la BUAP.
Que el movimiento no se pierda con el tiempo como muchos otros.
Puebla lo necesita.