Historias de un joven reportero
Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc
Durante la última sesión del Consejo Estatal Político del PAN quedó algo claro: Genoveva Huerta ya aprendió a hacer política.
De la mano de Fernando Manzanilla, Huerta Villegas logró hacerse del control total del panismo poblano al tener de su lado a la mayoría de consejeros estatales y manejar a su antojo, a través de sus alfiles, las principales carteras del CDE poblano.
En la actualidad, no existe un grupo más fuerte que el naciente genovismo al interior de Acción Nacional en Puebla.
Al mejor estilo morenovallista de ‘arrebatarlo todo a la mala’, Genoveva Huerta es la única que tiene la voz cantante para la toma de decisiones del panismo poblano.
Es por esto que Huerta Villegas ha logrado mantenerse en la presidencia del Comité Directivo Estatal a pesar de los múltiples intentos por quitarle la dirigencia que los Moreno Valle le regalaron, sin ningún mérito propio y como recompensa a su sumisión, a la ex diputada federal.
Todos los intentos del bloque opositor, encabezado por Eduardo Rivera y Jesús Zaldivar, quienes también suman a Humberto Aguilar y a Roberto Grajales, se han estrellado con pared, pues Genoveva de manera muy hábil fue adueñándose de los órganos más importantes del partido a nivel local para evitar, con los estatutos en la mano, un posible albazo.
La estrategia interna de la lideresa panista ha sido tan eficiente que el propio Marko Cortés ya le concedió a esta una silla en la mesa de negociaciones del CEN rumbo a la elección intermedia del 2021.
Las razones son simples: Genoveva Huerta, por increíble que parezca, controla al panismo poblano.
Ni Rafael Micalco ni Jesús Giles lograron lo que Huerta Villegas.
Huerta Villeas, quien es hechura del Fernando Manzanilla, desde hace meses se dedicó a infiltrar con sus incondicionales al Consejo Político Estatal del PAN en Puebla; después sumó a su estructura a la mayoría de consejeros poblanos nacionales; y por último se adueñó de todas las posiciones del Comité Directivo Estatal, dejando fuera de las principales posiciones al resto de grupos del panismo aldeano.
Para lograr sus cometidos, Genoveva Huerta se alió con Rafael Micalco, quien desde hace años dejó de pertenecer al grupo de Lalo Rivera, y logró sumar también a Pablito Rodríguez Regordosa y a su esposa Mónica Rodríguez Della Vecchia, para así controlar a plenitud al Consejo Político local.
Así, la dirigente poblana se convirtió en una pieza fundamental en el ajedrez de Marko Cortés rumbo a su reelección como presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, una vez que concluyan los comicios del próximo año.
Cortés Mendoza necesita a Genoveva Huerta, pues ella controla al Consejo Político Estatal y a los consejeros nacionales de Puebla, quienes votarían a favor porque el queretano se mantenga al frente del CEN albiazul.
Por esto es que Marko Cortés ha sacado las manos de todo lo que pase en Puebla y le ha dado ‘manga ancha’ a Genoveva Huerta para encabezar las negociaciones y elegir el método por el que serán elegidos los candidatos para la elección del 2021.
Cortés necesita a Genoveva de su lado y no se va a pelear con ella.
A Marko Cortés no le conviene poner orden en Puebla, pues la persona que controla al panismo local se llama Genoveva y se apellida Huerta.
No resulta raro que, conociendo todo esto, el presidente panista ni siquiera ha hecho un intento por reconciliar a Huerta Villegas con Lalo Rivera.
A Cortés le importa más que Genoveva le sume votos para su reelección que ganar la alcaldía de Puebla capital o la mayoría de diputaciones locales del estado.
Marko Cortés sabe que ganando al menos 4 de las 15 gubernaturas en juego y quitando la mayoría a Morena en la Cámara de Diputados tiene amarrada su estadía por otros tres años en el CEN panista, por lo que sólo necesitaría el apoyo de la mayoría de líderes estatales y de sus consejeros nacionales.
El presidente panista solo ve por lo suyo.
No le importa nada más.
Quienes pensaban que la guerra civil entre los genovistas y los riveristas iba a llegar pronto a su fin que mejor se vayan sentando, porque “La Jefa” Geno tiene el sartén por el mango.
Por increíble que parezca.
Off the record
El verdadero artífice del último encuentro entre Marko Cortés y Lalo Rivera en la Ciudad de México fue el ex gobernador Tony Gali, quien en un principio tenía puestas todas sus fichas con el ex alcalde, pero ahora ya no ven con tan buenos ojos la postulación, por tercera ocasión, del originario de Toluca, Estado de México.
Cuentan los enterados que Rivera Pérez no es de todo el agrado de Cortés Mendoza, pues al ex edil le achacaron la derrota de Ricardo Anaya en Puebla en la elección del 2018.
Aunque digan lo contrario, Lalo Rivera no tiene derecho de picaporte en el CEN del PAN.
