Los chantajes fallidos que provocaron la ira de Héctor Alonso contra Barbosa

Al día siguiente de la unción de Don Guillermo, Alonso Granados le exigió de manera altanera y vulgar —fiel a su estilo y personalidad—, una reunión a la brevedad posible a Miguel Barbosa. El ex senador del PRD accedió al encuentro con el legislador para saber las causas urgentes de la entrevista

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Historias de un joven reportero

Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc

Los miserables ataques de Héctor Alonso Granados en contra de Luis Miguel Barbosa al utilizar su estado de salud (el cual es bueno y estable, al decir de una de las personas más cercanas al ex senador) fueron alentados por las ambiciones descontrolados del diputado local de Morena por ser incluido en el gabinete del gobernador Guillermo Pacheco Pulido.

Alonso Granados está pasando por una fuerte depresión y una crisis de poder por ser ninguneado y marcado como un diputado más del montón en la LX Legislatura. El ex elbista, ahora fanático de Alejandro Armenta, va por los pasillos de la sede del Congreso del estado maldiciendo y lanzando improperios en contra de sus compañeras de la colación Juntos Haremos Historia como Vianey García, Tonanztin Fernández y Nora Merino Escamilla.

Y es que el conocido como el “pornodiputado” aún no digiera el cambio generacional que llegó con la irrupción de Morena en Puebla.

Así se fraguó el primer descontento de Héctor Alosno con Barbosa Huerta, ya que el ahijado de la ex líder del SNTE se sintió ofendido porque Vianey García fuera designada como presidenta de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales; Nora Escamilla, secretaria de la Mesa Directiva; y Tonantzin Fernández sea una las principales portavoces del barbosismo en el Congreso local.

Posiciones que, al decir de Alonso, le correspondían.

“Yo estoy para que esas chamaquitas me obedezcan, no que ellas me ordenen a mí”, es la frase que Alonso Granados repite una y otra vez por todo el Palacio Legislativo de Puebla y en las diferentes reuniones de Puebla.

La ira y sed de venganza poco a poco fueron cegando al ex militante de Nueva Alianza en la era morenovallista.

Incluso, Héctor Alonso juraba que antes de culminar el primer periodo de sesiones abandonaría el Congreso, ya que “Yeidckol (Polevnsky) le había ofrecido una delegación en el gobierno federal”.

Los días transcurrieron y el yerno del extinto líder líder de la CTM, Blas Chumacero, no solicitaba licencia al Poder Legislativo, quedando así en ridículo ante todas las personas a las que presumió el supuesto encargo amarrado con la líder nacional del CEN morenista.

Como la narré en este mismo espacio el martes, el segundo desencuentro de Alonso contra el ex abanderado del partido guinda se dio durante la unción de Guillermo Pacheco Pulido como gobernador interino en Puebla por los próximos seis meses, ya que se él, por su propia voluntad, decidió inscribirse en el proceso interno a pesar de que la indicación de Bucareli y de Palacio Nacional fue la de respaldar al ex alcalde capitalino para asumir el Ejecutivo local.

Ver: José Juan y Héctor Alonso: dos caminos que convergen en la desesperación y la miseria

Tras quedar en ridículo durante la designación del gobernador interino, el diputado morenista pensó, sin ningún razonamiento lógico, que Barbosa tenía una asignatura pendiente con él.

Nada más alejado de la realidad.

Esta fue la gota que derramó el vaso de Héctor Alonso y que terminó por fermentar su odio en contra de Luis Miguel.

Al día siguiente de la unción de Don Guillermo, Alonso Granados le exigió de manera altanera y vulgar —fiel a su estilo y personalidad—, una reunión a la brevedad posible a Miguel Barbosa. El ex senador del PRD accedió al encuentro con el legislador para saber las causas urgentes de la entrevista.

Sin saludos de por medio, un fúrico Héctor Alonso le reclamó a Barbosa que lo designara Contralor del estado. El ex candidato de Morena le contestó con un “no” rotundo, por dos razones: él no podía exigirle posiciones a Pacheco Pulido y tampoco veía con buenos ojos que un perfil tan identificado con Morena llegase a dicha dependencia estatal.

Alonso no se conformó con la respuesta negativa de Barbosa y le exigió, otra vez, que le diera la Secretaría de Salud.

La respuesta fue la misa por parte de quien se perfila a repetir como candidato a gobernador.

Así, Héctor Alonso se proclamó contra el ex senador poblano y contra todo su grupo cercano. En los siguientes días, el diputado local fue a buscar a Armenta Mier para rendirse a sus pies.

Ahora, es el odiador de oficio de Luis Miguel cuando hace apenas unas semanas era su más ferviente porrista.

El resto es historia y las palabras de Granados contra Barbosa quedarán en el anecdotario a la espera de que Barbosa, como todo parece indicar, llegue a Casa Puebla.

Héctor Alonso se podría sumar, muy pronto, a Marcelo García Almaguer como diputado sin partido de la LX Legislatura.

Los chantajes y la miseria dibujan al pornodiputado.

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