La Puebla real (no la de las redes sociales) le lloró muy poco a los Moreno Valle

Puebla se aproxima a una nueva elección en la que los poblanos no van a votar ni de luto ni conforme al mal llamado mood social; los nacidos en la entidad realizarán su sufragio sin pensar que Moreno Valle y Martha Erika murieron por una conspiración política, lo harán revisando sus carteras o sus refrigeradores

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Historias de un joven reportero

Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc

Las muertes de Rafael Moreno Valle y Martha Erika Alonso no es que hayan sido más lamentables que los feminicidios que indignaron a Puebla en el pasado, como los de Mara Castilla, Karla López Albert o Paulina Camargo. No es que en Puebla ya no haya ejecutados, asesinatos arteros que dejan familias en luto y con un futuro roto para siempre. La pérdida de la pareja Moreno Valle-Alonso Hidalgo no es más ni menos dolorosa que la de José Luis Tehuatlie, pero…

La indignación es un sentimiento que dura 15 días.

En la entidad causó más morbo que angustia la muerte de Rafael y Martha Erika y así lo refleja la opinión de los poblanos de carne y hueso, esos que sufren a diario la violencia descontrolada del estado, la pésima calidad de los servicios públicos y que están más preocupados por las crisis económicas, cada vez más frecuentes, que porque se resuelve el Helicopterazo de Coronango.

A pesar de que, en las redes sociales, ese universo paralelo en el que la legión de idiotas tiene el derecho de hablar, de acuerdo a la genial opinión del escritor Umberto Eco, se intenta insertar en el colectivo la idea de que en Puebla hay un estado de animo de ira y tristeza por la pérdida de Moreno Valle y de Alonso Hidalgo. La realidad es otra.

Los poblanos, esos que no están preocupados en dar Likes y Retuits, ya le dieron, muy pronto, la vuelta a la página de la trágica muerte del senador del PAN y de la primera gobernadora de Puebla.

El luto duró lo mismo que las fiestas decembrinas.

La encuesta publicada este lunes por la prestiogiosa firma de José Zenteno, Mas Data, demuestra que los poblanos, los reales, no los bots azules, guindas y tricolores, le lloraron muy poco a los Moreno Valle.

De acuerdo con el estudio realizado a 600 personas por la empresa del brillante Pepe Zenteno, quien aún se ostenta como el mejor encuestador de Puebla, cinco de cada diez poblanos creen que Moreno Valle y Martha Erika están vivos y que fingieron la caída de la aeronave el pasado 24 de diciembre.

Dos de esos diez están convencidos de la versión oficial: que la muerte de Rafael y Martha Erika fue por un accidente mecánico en el Augusta; uno piensa que fue el crimen organizado, otro que fue Miguel Barbosa y otro más que fue obra del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Es decir, el debate estéril de las redes sociales de que el mood social influirá en el voto de los poblanos en la elección extraordinaria a desarrollarse a mitad de año, no es más que es: un debate estéril.

Por eso, los huérfanos de Moreno Valle, niños cantores, plumas adictas y expertos en nado sincronizado de nuestro periodismo aldeano están desesperados en crear un rechazo social en contra de Morena para que por mandato divino o por herencia, el morenovallismo imponga a uno de los suyos en la administración interina y luego que el partido guinda no postule a ningún candidato para dejarle el camino libre a uno de los delfines del ex mandatario para llegar a Casa Puebla.

Todo cobra sentido después de conocer la opinión real de los poblanos.

Y es que con qué fundamento lógico se puede suponer siquiera que el morenovallismo tiene el derecho de conservar el poder cuando en la pasada elección existieron casi 2 millones de personas que votaron en contra de la continuidad de este grupo al frente de Puebla, como así lo refleja la suma de los votos que lograron Morena, PRI, Verde Ecologista y los sufragios nulos.

Sí, Martha Erika Alonso fue la candidata más votada en la historia de Puebla, con apenas 100 mil votos más que el segundo lugar, en medio de un proceso manchado por la violencia, las irregularidades y el desaseo de las autoridades electorales, pero también fue la candidata con más votos en contra en el estado.

Alonso Hidalgo se vio favorecida de una democracia caduca, como lo es la mexicana, que se abstiene a implementar las segundas vueltas, ya que, en los hechos, la esposa de Moreno Valle obtuvo más votos en contra que los que consiguió a favor, a diferencia de López Obrador, quien por mucho superó los votos que en conjunto obtuvieron Ricardo Anaya, José Antonio Meade y Jaime Rodríguez.

Fríos como son los números y heladas como son las encuestas, Puebla se aproxima a una nueva elección en la que los poblanos no van a votar ni de luto ni conforme al mal llamado mood social; los nacidos en la entidad realizarán su sufragio sin pensar que Moreno Valle y Martha Erika murieron por una conspiración política, lo harán revisando sus carteras o sus refrigeradores.

Así de claro.

Dentro de poco tiempo alguien más morirá de manera cruel y despreciable, y Rafael y Martha Erika serán relevados en los medios; otros serán el rostro de la violencia y la impunidad, iniciaremos el ciclo y volveremos a olvidar, y así hasta que la indiferencia y la cobardía nos duren.

El luto en Puebla duró 15 días.

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