(Re)Evolución o sumisión: los dos caminos de PRI tras el 1 de julio

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Historia de un joven reportero

Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizPue

El PRI en Puebla es una casa en ruinas. Una casona antigua llena de humedad, infestada de todo tipo de plagas y con mucho polvo que terminó por derrumbarse ante el sismo llamado “Andrés Manuel López Obrador”.

En apenas ocho años, el Revolucionario Institucional poblano se ha reducido a escombros de los que algunos voraces aún quieren sacar beneficios personales a pesar de que esto ha llevado al denominado “partidazo” a hundirse en una crisis de la que aún no han tocado fondo.

Los nombres de estos oportunistas son de dominio público. Fueron los primeros en convertir a la BUAP en una franquicia, en aprovecharse del Ayuntamiento de Puebla, en convertir a la delegación del IMSS en un jugoso negocio y, ahora, avasallarse en el Comité Directivo Estatal en Puebla.

No solo en la entidad poblana, el destino del PRI a nivel nacional es la extinción.

Pero, el partido tricolor en el estado tiene dos claros caminos: continuar con la sumisión ante el morenovallismo o reestructurarse, reinventarse, volver a sus inicios ideológicos y alejarse del yugo de Rafael Moreno Valle.

A la cabeza de la sumisión se encuentra Enrique Doger y su alfil Javier Casique, quienes ya destaparon su juego para los próximos 6 años: ser comparsas y aliados del gobierno de Martha Erika Alonso (si es que el TEPJF valida su triunfo), es decir, mantener a un PRI genuflexo para que la oposición en el estado sea solo para Morena.

Mantener a un PRI sumiso es vital para el binomio Moreno Valle-Alonso Hidalgo, pues esto representaría que en el Congreso del estado al partido lopezobradorista no le alcanzaría con su mayoría simple para revertir las reformas y nombramientos más polémicos hechos por la actual legislatura, pues necesitarían mayoría calificada, la cual, solo alcanzarían sumando los votos de los legisladores del Revolucionario Institucional.

Además de esto, la sumisión del PRI también compensaría el mapa geopolítico en Puebla, ya que los 80 alcaldes emanados priistas que rendirán protesta a partir del 14 de octubre serán aliados de Martha Erika y no opositores como sí lo serán los ediles emandos de Morena.

Y es que la intención de Moreno Valle es clara: subsidiar con dinero público al priismo poblano para evitar su extinción y lograr así que su papel sea el de uno más de los partidos satélites del PAN.

Con esto, el único grupo que saldría ganando sería el dogerista, el cual se verá beneficiado con todos los beneficios que obtendrán de Moreno Valle, como ya sucedió en el pasado proceso electoral.

Si este es el camino que se decide seguir, el PRI seguirá como la tercera fuerza política en el estado, con uno o tal vez dos diputados locales en los próximos comicios y sin posibilidades de recuperar en el mediano plazo la gubernatura, la presidencia municipal de la capital ni de los principales municipios de la zona metropolitana y con algunas alcaldías menores en el interior.

Pero, existe otro camino para el Revolucionario Institucional en Puebla: la (re)evolución, como así la han llamado un grupo de jóvenes militantes del partido tricolor en el estado, y que también se está promoviendo a nivel nacional.

En la entidad poblana este proyecto de reinvención del PRI está siendo encabezado por Guillermo Deloya, ex candidato del partido a la presidencia municipal de la capital.

Deloya Cobián en conjunto con los cuadros juveniles que formó a su paso por el ICADEP y respaldado por otros líderes que ven como malos ojos la sumisión que está proponiendo Doger Guerrero quiere rescatar lo que queda del Revolucionario Institucional a través de un ejercicio de mea culpa para reconocer los errores y excesos que llevaron al PRI a la ruina.

El ex abanderado tricolor en la Angelópolis es de los pocos priistas que a la fecha a reconocido que su partido se desfondó en las pasadas elecciones en mayor medida por los errores propios, por solapar la corrupción de sus dirigentes, representantes populares y hasta del presidente Enrique Peña Nieto, que por la ola de López Obrador.

En su artículo de opinión publicado en Intolerancia Diario este lunes, Memo Deloya hace un revelador diagnóstico de la actualidad del PRI con un mensaje cifrado hacia los traidores, simuladores y aliados del morenovallismo, quienes han sido los principales responsables de la crisis tricolor.

“Ello no hace más que obligar a no volver a ser callado testigo de decisiones equivocadas, en no volver a aplaudir lo que a luces se debía haber señalado y a no aceptar la linealidad de decisiones disfrazadas en la dogmática institucionalidad, repito, convenientes solo a algunos que ganan cuando el partido pierde.

Re evolucionar al partido, re plantear los postulados ideológicos para estar en sintonía con la circunstancia. Re tomar las causas de la sociedad que soltamos por soberbia e insensibilidad. Re surgir, la consecuencia de los malos actuares está a la vista; buscar el futuro como si se partiera de cero, siempre y cuando ahora el punto de partida sea todo lo contrario a lo que propios y extraños nos avergonzamos de haber repudiado en silencio”.

El planteamiento de Deloya es claro: reinventarse a través de la autocrítica y ser una oposición real.

En lo personal, estoy convencido que al PRI le hubiera ido mejor en las pasadas elecciones locales si su campaña se hubiera dirigido hacia contrastar con la actual administración de Tony Galy y de su antecesor Moreno Valle, en lugar de ser palero y comparsa de Martha Erika Alonso.

Una alianza de facto con Morena y Miguel Barbosa hubiera traído mejores réditos para el Revolucionario Institucional y no sería tan mal vista ante la sociedad como sí lo es con esta rendición hacia el morenovallismo.

Sin embargo, los intereses económicos de Doger y de su grupo están por encima de cualquier proyecto de estado.

Así son los mercenarios de la política.

Por eso, Enrique Doger estuvo tan sonriente de que Leobardo Soto lo nombrara “el líder moral del PRI en Puebla”.

El chiste se cuenta solo.

(Re) evolución o sumisión: las dos rutas del PRI en Puebla.

Extinguirse o sobrevivir.

Las ruinas del PRI aún pueden levantarse.

O culminar en polvo.

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