La declinación no oficial de Doger terminará beneficiando a Barbosa

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Historias de un joven reportero

Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizPue

Tras el debate de hace una semana entre los candidatos al gobierno de Puebla, algo se fracturó al interior de la campaña de Enrique Doger. Después del encuentro celebrado en el hotel Marriot de la Angelópolis un clima de pesimismo se sentó sobre el Comité Estatal del PRI, los bunker y el cuarto de guerra del abanderado del tricolor.

Los olores a flores de cempaxúchitl e incienso han permanecido desde la noche posdebate.

La agenda del día siguiente al ejercicio organizado por el IEE del candidato priista comenzó a sufrir serias variaciones, en especial, en las giras al interior del estado, pues Doger Guerrero pidió cancelar la mayoría de reuniones y mítines en las comunidades más lejanas a la zona metropolitana.

En el resto de la semana, Doger evitó salir a los municipios de la sierra norte, mixteca y el valle de Tehuacán a pesar de que a los candidatos a diputados federales, locales y alcaldes ya tenían previstas las visitas de su abanderado a Casa Puebla.

Las llamadas y los mensajes empezaron a llegar a José Maccise, particular de Enrique y encargado de la agenda del candidato, para preguntar el motivo de las cancelaciones y la falta de compromiso del ex rector de la BUAP a menos de dos semanas del día de la elección el primer domingo de julio.

Maccise Flores, primero, comenzaba a contestar los mensajes de manera breve, después tardaba en hacerlo, y, ahora, ya ni siquiera los responde.

Y es que, durante el debate Doger fue expuesto como comparsa, palero, plomero y hasta utensilio de ocasión de Rafael Moreno Valle y de su esposa Martha Erika Alonso.

Todo los priistas esperaban que su candidato atacara a su rival del PAN y no que se sumara a Chaín y a Martha Erika para criticar a Barbosa.

Para muchos, representaba más votos contrastar con Alonso Hidalgo que con Barbosa Huerta.

Pero, Doger tuvo millones de razones de peso para no hacerlo.

Incluso, el periodista Rodolfo Ruiz reveló que el líder nacional del PRI René Juárez Cisneros quedó tan decepcionado de la actuación de su candidato en Puebla como parte de la trama que Moreno Valle y compañía montaron para atacar al abanderado de Morena Luis Miguel Barbosa, que abandonó la entidad poblana sin despedirse de Doger Guerrero.

A la par, comenzaron a circular versiones de que Doger renunciaría próximamente a la candidatura del PRI ante la falta de apoyos económicos y humanos del CEN tricolor.

En Insurgentes Norte saben perfecto que en Puebla, el PRI está desfondado y no enviarán un peso de más ni gastarán en recursos humanos.

Sin embargo, Doger aseguró que no hay ruptura con su dirigencia nacional.

Pero, lo sabemos, en política “sí” es “no” y “no” es “sí”.

Después de esto, los rumores sobre las negociaciones entre el morenovallismo y el dogerismo tomaron fuerza de nueva cuenta. Entre los pasillos corre cada vez más las versiones que Doger pactó, a parte de lo económico, con Moreno Valle que en caso de que Alonso Hidalgo gane el gobierno, la Secretaría de Salud será para uno de sus incondicionales.

Todo esto, tiene muy molestos a los militantes, movilizadores, promotores y líderes del PRI en Puebla, pues ven, cada día más claro, que su candidato al gobierno sólo vio por sus intereses y ambiciones desde el inicio del proceso electoral, por lo que ya un buen número de estos priistas decepcionados han buscado ya acercamientos con Barbosa, de acuerdo a lo narrado por uno de estos tricolores desencantados.

Según mi perspectiva, la declinación no oficial de Enrique Doger por Martha Erika tendrá un efecto boomerang para la campaña de la candidata del Frente por Puebla, pues un buen números de los priistas que aún se mantiene por ideología en el tricolor y que están en frustrado por la actuación de su abanderado terminarán apoyando a Barbosa Huerta.

El perfil del elector del PRI es muy similar al de Morena.

En una elección tan cerrada como la que se prevé en Puebla cada voto cuenta y en el war room de Las Fuentes no están para que el elector tricolor ahora también se tiña de guinda.

Gane quién gane, Doger quedará estigmatizado al finalizar estas elecciones. El ex alcalde de Puebla, quien presumía no haber perdido nunca elección, llevará como una marca en la frente ser el primer candidato priista en quedar en tercer lugar en unos comicios estatales.

Y en una de esas como el candidato menos votado en la historia del Revolucionario Institucional.

Es más, el abanderado tricolor ya advirtió que no realizará un cierre de campaña masivo ante el temor de no llenar ningún recinto con capacidad mayor a 10 mil personas.

Este escenario es cada vez más similar al del 2010.

Veremos si la historia termina igual.

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