El fuego, la ira y las cenizas

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Por: Guillermo Deloya / @gdeloya

Con estas ironías de la vida, en el reinado de Trump recientemente ha habido fuego y se ha desatado la furia. Pues no solo se incendió la torre –donde lamentablemente hubo heridos- del magnate y hombre más poderoso del mundo, si no que el país del norte está ante las llamaradas atizadas por el polémico escritor Michael Wolff.

Resulta intrigante la polémica de Fuego y Furia, que a pocos días de haberse distribuido – y filtrado- de manera apresurada pero eficiente, debido a las intenciones de veto que se gestaban desde el equipo legal de la casa blanca, es un libro hojeado, leído y releído en cada oficina de la capital norte americana así como en todas las latitudes del mundo. Puesto que si bien el morbo vende, vende más la intriga de un ataque frontal a la imagen de un showman como el -muy respetable- presidente vecino del norte.

La secuencia de letras del sr. Wolff ha causado una inmensa polarización, puesto que mientras Trump y sus seguidores lo odian, la oposición se deleita página tras página. Algunas opiniones de especialistas tildan la publicación de ser un sismo político y otras un tanto más alarmistas hablan de una publicación que eclipsa la era trump.

Después de recorrer las páginas del libro puedo decir a tono personal que es una escandalosa recopilación de verdades aumentadas, que si bien no distan mucho de lo que es evidente a simple vista, se siente bien empaquetado, embellecido y listo para ser la punta de lanza, si el público lo permite. A mi parecer es el trabajo de un showman contra otro showman.

Lo que a mi parecer es remarcable, son las reacciones del Sr. Trump, pues si bien según el autor, “su texto está basado en más de 200 entrevistas con amigos personales de Trump y personas que trabajan o trabajaron con él durante este período” y la secuencia de las mismas lo dejan mal parado presentándolo como; incompetente, improvisado, de actuar retorcido, mentiroso y poco estable. Es notable la iracunda tormenta de los ya conocidos tweets del Magnate que llegó a ser presidente.

A su vez, -y más escandalosas que una banda que toca en fiesta patronal- fueron el actuar y declarar del ex estratega jefe de la primera etapa de la era Trump, Steve Banon, quien para Wolff de presunta manera temeraria tildó de incapaz al patriarca de la casa blanca, de cuasi traidor al Junior de la dinastía y remarcó el alejamiento de la realidad y torpeza “como de ladrillo” de la heredera.

Y aunque es una buena lectura, no deja de ser un documento parcial y tendencioso que raya la sátira, pues como el mismo Wolff aclara, solo decidió publicar “la versión de los hechos que he considerado verdadera”

Aunado a que según algunos críticos y expertos en política, ciertas anécdotas y detalles en Fuego y Furia no parecen coincidir con hechos conocidos. Otros por su parte, parecen completamente imposibles de verificar y ya varias personas entrevistadas han salido a desmentir o disminuir algunas citas que se les atribuyen.

Y aunque en algunos medios lo han alzado el texto categorizado con un documento que podría reproducir el Watergate y el destino de Nixon y que los llamados del autor entorno a la duda de la salud mental del mandatario coincidan con su consulta médica periódica que es de carácter público para ésta ocasión, después de meditar los antecedentes y alcances mientras lo leía, creo que no pasará de un tema mediático con poca huella política.

Pero ¿qué es lo que realmente motiva los estallidos de ira del hombre que ha sido llamado como el más poderoso del mundo?. Es sencillo y ya lo había tocado a superficie en anterioridad, para un hombre que se vende como el héroe, es muy doloroso y retador que un libro incinere el discurso que con tanta meticulosidad haya creado, su imagen magnánima es cuestionada y la idea que deja en el imaginario norteamericano pisoteada.

La imagen de Donald Trump se evapora con la duda sobre su capacidad para gobernar, pintando al presidente como un hombre inestable, con frecuentes y pérdidas de memoria y que se informa a partir de la televisión. Eso duele.

A mi parecer esta histórica continuara atenuándose, pues seguramente el escándalo seguirá, pero las acciones no pasarán de las amenazas de lo contrario sería arriesgado, porque para probar los llamados “infundios” que mencionó el desfile de secretarios de estado en días pasados, se requeriría que hubiese una investigación ante la contraparte, para probar que las aseveraciones de la parcializada óptica son farsas, o por lo menos mal intencionada, algo poco probable, puesto que sería dañar más la imagen de la familia del presidente y de el mismo, cosa que el mandatario no dejará ocurrir.

Para contrarrestar este y los escándalos derivados del original, el Mr. President Trump seguirá presumiendo de “la buena salud de la economía”, los bajos índices de desempleo, el discurso incendiario anti migrante y de su triunfo con la reforma de impuestos. Así como la ya conocida verborrea en contra de países “enemigos” de la democracia que tanto entusiasma a POTUS.

Una buena lectura de fuego, que quedará en las cenizas.

*Coordinador del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED)

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