¿Cómo ves a Puebla?

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Artículo de Opinión

Por: Guillermo Deloya / @gdeloya

Los municipios del país se encuentran en una situación compleja si comparamos sus responsabilidades contra los recursos. En el caso específico de nuestra hermosa Puebla, se tiene una especial contradictoria, pues el municipio cuenta con múltiples distingos que dan la firme promesa del bienestar general, esto no se cumple, pues en el recorrer de las calles alejadas del centro, se tiene al tacto una profunda disgregación, se observa desigualdad y se respira el temor.

Como municipio somos punteros en varios rankings y rubros que mancillan nuestra comunidad. Nuestra heroica ciudad se encuentra en un progresivo bache –que se acentúa en las juntas auxiliares-, al que se pretende atender con trucos de cámara, espejos y humo. La realidad de la población no es un juego de feria, no es un acto de magia, no es algo que se solucione atacando problemas, se requiere de una actitud valerosa que manera frontal atienda las causas, se requieren de agallas para aceptar y firmeza al actuar.

Estoy convencido de que los poblanos somos mujeres y hombres de lucha, lo veo en cada colonia, lo veo en quien buscamos la oportunidad para abatir una carencia, lo veo en cada familia que con la fatiga de la que deja la lucha no se rinde ni un instante en la batalla por salir adelante.

Confieso que lo veo con más regularidad de lo que me gustaría admitir, pues es la más fuerte disonancia entre el deber y el ser. Y digo, ¿A quién no le gustaría que la utopía fuese la única realidad? Bien podría echarme al piso o afilar la lengua para lacerar, pero en vez de eso, me he motivado para unirme a la lucha pues en esta tierra de héroes, tenemos la percha en la genética, la casta en la lengua y el orgullo en la piel.

Para comenzar bien, es necesario el analizar y plasmar la situación a juiciosa conciencia, es el comparar números con realidades, el corroborar que hay mucho más allá del papel. Pues a partir de ello se crea una instantánea de la realidad, una imagen estática de algo que fluye de manera pujante, un insumo vital para empezar a trabajar.

Para nuestra Puebla, la fotografía marca la estrategia en caminos sólidos, pues las carencias en su mayoría son evidentes y los nichos de oportunidad son vastos. Comenzando por las labores institucionales, todo aquello que depende directamente de la Comuna.

No podemos pensar en un municipio más próspero, justo y equitativo si no comenzamos por empoderar la burocracia encargada de tan digna labor. Si fortalecemos la labor institucional con esquemas más proactivos, más nutridos, con una planeación horizontal y con el fomento real de la participación, crearemos los cimientos necesarios para edificar.

Hay que planear y ejecutar con la idea de que tiene que durar, no solo para lo inmediato, si no, de manera acrónica; beneficiando en lo inmediato sin perjudicar a un largo plazo. Profesionalización, legalidad, resiliencia, horizontalidad y sustentabilidad, cinco palabras para lograr un municipio posible.

Vamos con todos por nuestra amada tierra, pues estoy convencido de que todo es perfectible y debe de ir más allá del interés personal. Estoy tan convencido que volvería a quemar mis barcos por la poblanidad. Puesto que me parece indignante que en tan poco tiempo se haya perdido tanto de lo que nos da identidad.

Identidad deslavada por problemas mal tratados inherentes a lo no planeado. Errores por la improvisación que sumerge a nuestra ciudad y nuestra gente en espirales sin fondo ni final.

Será con todos y estoy convencido de que lo vamos a lograr, pues en este movimiento que recupera lo perdido y genera lo que requerimos, es que las voluntades lograrán el objetivo que va más allá del personal.

Veamos a Puebla con el amor que vemos a nuestra casa, idealicémoslo como un municipio que dejará el arraigo de crecer en desigualdad. Hagámoslo posible con el compromiso de dejar la vida en ello, pues somos el orgullo de ser poblano, vamos todos, con todo, ya que Puebla es de todos, y no para unos cuantos.

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