Palacios vs Quiñones: otro caso más de impunidad en la BUAP de Esparza

La novela entre Willian Palacios y Julián Quiñones es el retrato perfecto de las pésimas prácticas con las que se resuelven los conflictos en la Universidad Autónoma de Puebla.

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Historias de un joven reportero

Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizPue

La impunidad es la bandera con la que Alfonso Esparza navegará rumbo a su reelección como rector de la BUAP por cuatro años más.

En la máxima casa de estudios de Puebla todos gozan de impunidad sin importar el delito cometido. Lo mismo son exonerados los profesores que acosan y exigen favores sexuales a sus alumnas; que los consejeros universitarios que amenazan de muerte a sus compañeras; que directores que desvían recursos públicos de manera burda; y ahora, hasta los jugadores de los Lobos BUAP.

La Benemérita poblana de Esparza Ortiz es más impoluta que un internado de Carmelitas Descalzas.

Todos son unas blancas palomitas.

Al igual que las Cafeterías Gloria Jeans que puso a nombre de su vástago, Esparza Ortiz le dejó como herencia a su hija Luza un manual completo para otorgar impunidad a las “estrellitas” del equipo de primera división que representa a la universidad pública.

La novela entre Willian Palacios y Julián Quiñones es el retrato perfecto de las pésimas prácticas con las que se resuelven los conflictos en la Universidad Autónoma de Puebla. Luza Esparza y el Nightmare Team, integrado por Rafael Cañedo, Eduardo Henaine y José Hanan —quienes encabezan el patronato de Lobos BUAP—, reprobaron de fea forma la primera crisis real de la escuadra universitaria.

Tres goles y un desempeño promedio, le otorgó a Quiñones, quien pertenece a Tigres y está a préstamo en Lobos, un velo de impunidad nunca ante visto; mientras que a Palacios, cuyo pase también pertenece a la escuadra de la UANL, le rescindieron el contrato, lo corrieron por la puerta trasera por no ser titular y además fue exhibido como borracho y golpeador de mujeres por su otrora club.

Sin embargo, como ha sucedido durante toda la rectoría de Esparza, la verdad salió a la luz y la Benemérita de Puebla fue ridiculizada una vez más a nivel nacional por todas las irregularidades que ahí suceden y las pésimas decisiones que se toman desde el Edificio Carolino.

William Palacios declaró a diferentes medios de comunicación que “me mandaron con las manos vacías, sin un peso, a pesar de que nos equivocamos dos personas. El que agarró el cuchillo y el que me provocó la lesión fue él (Quiñones). Él más que nadie sabe que fue él quien se lastimó solo el brazo y en su momento va a salir hablar. Esperemos que tenga el valor y salga a explicar lo sucedido, porque la verdad nosotros peleamos, discutimos y si todo hubiera terminado en una pelea, en un par de puños y él no hubiera ido a buscar el cuchillo las cosas no hubieran trascendido. Miren a mi señora, no tiene ningún golpe ni nada, y eso es lo que a mí me afecta porque ya se están metiendo con mi familia”.

¿Por qué Julián Quiñones, quien fue el verdadero agresor, no fue separado también del plantel como sí lo hicieron con Palacios?

¿Anotar tres goles en tres partidos te da el derecho de acuchillar a tus demás compañeros de equipo?

¿Un jugador de medio pelo, borracho y agresivo es el ídolo que los aficionados de Lobos BUAP están esperando?

¿Si un alumno le mete dos balazos a otro compañero será solo sancionado como lo hicieron con Quiñones?

Falta esperar el juicio legal que le va a caer a Lobos por la rescisión del contrato. A ver qué hacen el Patronato de Pesadilla y Luza.

Cada vez está peor la BUAP de los Esparza.

Y van por cuatro años más.

Pobres universitarios.

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